El país y casi todas las naciones del mundo enfrentan los efectos de una crisis internacional no vista desde los tiempos del COVID. En Estados Unidos, a pesar de ser un país gran exportador neto de combustibles, el precio de la gasolina ha subido bastante. Lo mismo acaba de ocurrir en países de Centroamérica, gran importador de energía, mas no en el nuestro que también depende esencialmente de energía importada, pero donde los aumentos han sido muy reducidos.

En nuestro presupuesto para este año el precio de la gasolina asumía un costo de US$60 el barril y hoy día está en alrededor de US$100. Sin embargo, nuestro presidente Luis Abinader ha declarado que su gobierno “trabaja diariamente para estabilizar los precios en los principales productos de la canasta básica familiar”. Agregó: “Ante esta crisis mundial estamos atendiendo diariamente con la Mesa de Precios para estabilizar los precios”. El ministro de Industria y Comercio, Eduardo Sanz Lovatón, aseguró a la prensa que: “Ningún producto ha subido de precios”, agregando que “el abastecimiento en el país no ha tenido problemas” explicando que “el gobierno ha ejecutado de manera sistemática un plan basado en dos objetivos fundamentales, mantener las proyecciones de crecimiento económico del país y mitigar, especialmente en las familias más vulnerables, el impacto de esta crisis”. El ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza, ha dicho que el plan consiste “en la aplicación de los subsidios aplicados al precio de los combustibles y fertilizantes”.

Pero, en ningún momento el gobierno ha explicado de dónde va a recibir los enormes recursos necesarios para mantener subsidiados los precios de la electricidad y los combustibles. Además, los fletes marítimos han aumentado debido a la crisis petrolera y eso se está reflejando, o se reflejará, en todo lo que importamos, incluyendo comida.

Tal vez el gobierno está apostando a que dure pocos días el conflicto que mantiene cerrado el Estrecho de Ormuz y que el precio del petróleo bajará de nuevo a US$60. Pero es indudable que si esos precios altos se mantienen, los recursos para mantener la política de subsidios afectarán tanto los proyectos de inversiones públicas incluidos en el presupuesto, pues de allí vendrían parte de los fondos, pero tal vez también implique la utilización de recursos de endeudamiento externo ya tomados y que se iban a aplicar para esas inversiones y su traslado a sufragar los aumentos en los subsidios.

Ya Fitch ha indicado su preocupación por el poco margen de maniobra con que contamos para seguir por ese camino. El preferir mantener la inflación debajo del 4% a expensas de más subsidios y sin una reforma tributaria, significaría necesariamente, según las reglas ineludibles de la economía, menos crecimiento y menos generación de empleos.

El gobierno está reuniéndose con empresarios y sindicatos para escuchar sus opiniones sobre cómo enfrentar la situación. Nos da la impresión que al recibir la información de que no aumentará los precios de los combustibles y la luz, nadie le ha preguntado al gobierno de dónde obtendrá los recursos para el muy fuerte incremento en los subsidios. Creemos que ha llegado el momento en que el gobierno dé respuesta a esa silente interrogante. ¿Más endeudamiento? ¿Menor inversión pública? ¿Gran austeridad en el gasto corriente? ¿Vender acciones de empresas del Estado?

El jueves pasado envié este articulo al periódico, pero poco después, desde el Palacio, anunciaron medidas de austeridad, sobre todo reduciendo el gasto corriente por RD$40,000 millones, equivalentes a US$667 millones. En esa misma reunión se anunció que cada aumento de US$10 el barril nos cuesta US$763 millones, pero nosotros agregamos que como el presupuesto se hizo en base a US$60 el barril y ahora está a US$106, el costo adicional suma US$3,500 millones, por lo que los ahorros anunciados por Palacio apenas equivalen a un 20% del incremento. Pero no nos preocupemos tanto, pues Trump ha anunciado que una vez lograda la paz con Irán el precio del petróleo “caerá como una piedra”. Pero otros advierten que Washington podrá decidir prohibir exportaciones de gasolina para reducir los precios internos.

¿Cuál piedra nos caerá primero? Está por saberse.

Bernardo Vega

Historiador, economista

Economista, historiador, autor de decenas de libros. Impenitente columnista, fue gobernador del Banco Central y embajador ante la Casa Blanca. Ex director del periódico "El Caribe" y de la revista "La Lupa Sin Trabas". Actualmente es presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

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