Robin Wilson, en su novísimo libro, Democracia Social, ofrece un análisis aleccionador de la socialdemocracia desde su surgimiento, que traza una ambición política cada vez menor —un desvanecimiento de la bandera roja, por así decirlo— a lo largo del tiempo. Según su relato, a finales del siglo XIX, la socialdemocracia abandonó la mal definida «revolución» de Marx y Engels para adoptar una vía parlamentaria hacia el socialismo. A principios del siglo XX, se distanció de alternativas supuestamente radicales pero autoritarias. A finales del siglo XX, se adaptó al capitalismo neoliberal. Y en este siglo, se desorientó ante la «policrísis». ¿Por qué cree que se produjo esta trayectoria constante, en lugar de más vaivenes —más momentos de logros socialdemócratas que registrar, como los estados de bienestar universales establecidos en los países nórdicos a mediados del siglo pasado?

Eunice Goes inicia la presentación de la obra de Wilson y está disponible en el siguiente enlace:

https://www-socialeurope-eu.translate.goog/social-democracy-its-history-and-its-future?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Ya adelanté que el “Centro” lo ocupó –además de los social demócratas– desde el final del siglo XIX, el llamado Partido Popular que se convirtió en el Partido Demócrata Cristiano y asumió la Doctrina Social de la Iglesia Católica que se unió en alianza política a la Unión Social Cristiana del ala protestante, muy fuerte en Alemania; mientras que en Italia,  aportó el martirio de Aldo Moro asesinado a manos de los ultras de las “Brigadas Rojas”. Moro era presidente de la Democracia Cristiana y artífice del "compromiso histórico", buscando acercar a su partido con el Partido Comunista Italiano, y romper el “clima” de la Guerra Fría.

Y recalco la importancia histórica de los últimos cien años de estas dos familias políticas en nuestra nación dominicana: ¡somos lo que somos por este centro “real” de la política criolla! Y en este rol protagónico, la afiliación socialdemócrata confesada “soto voce”, por el Presidente Aviador, debió ser el eje para distinguirse de la oposición que siempre quiso “ser una cosa y no parecer otra” confundiendo el hacer política a las formas y no a las esencias.

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La lección termina hoy. Una respuesta sintética pero llena de contenido conceptual, en medio de un Conversatorio Estudiantil, es un ejemplo de que somos lo que nos dicen los conceptos que utilizamos para definirnos, pero ellos se encargarán de ampliar esos significados y contrastarnos con los otros: conceptos y personas. Que sirva la lección, porque aún la política es un fenómeno humano, profundamente, humano. Es decir, que somos finitos tratando de abarcar tareas infinitas… como es la Presidencia de todos los dominicanos.

Miguel Sang Ben

Economista

Economista y politólogo. Profesor Universitario en la PUCMM. Articulista. Coordinador de Extensión de la Escuela de Graduados de Altos Estudios Estratégicos.

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