Comenzaba el verano del 1982 y planificaba la tesis que me permitiera concluir la Licenciatura en Filosofía en la Universidad Católica Madre y Maestra (UCMM). Me interesaba el tema de la alienación religiosa en Carlos Marx, pero quien iba a ser mi maestro de tesis, Fernando Ferrán, salió como docente de la institución y debía buscar otro.

Acudí a Emilio Brito sj. Le presenté lo que había escrito sobre la propuesta y me hizo una contrapropuesta. Me entregó un libro, Totalidad e Infinito, de Emmanuel Levinas, sugiriéndome que leyera el libro y en dos semanas nos encontraríamos con la siguiente condición: o hacíamos la tesis sobre Levinas o me mantenía con la propuesta original. Generosamente me aseguró que en ambos casos él sería el tutor. Opté por lo primero. Luego a ese proyecto se sumó Julián Álvarez y juntos completamos la tesis.

Levinas era en ese momento muy novedoso en lengua española. La edición de Totalidad e Infinito que me había prestado Brito era la primera en castellano, traducida por Daniel E. Guillot y publicada por Editorial Sígueme en 1977. Lo que no sabía entonces, antes de comenzar la tesis, era que Levinas estaba detrás del movimiento más importante de la filosofía en Latinoamérica en todo el siglo XX, la denominada Filosofía de la Liberación. En la tesis concluimos precisamente con el hecho de que Enrique Dussel integraba, criticaba y avanzaba en los argumentos de Levinas hacia América Latina.

Cuatro años antes de publicarse la primera traducción de Totalidad e Infinito al castellano, Enrique Dussel publicó en 1973 su obra Liberación latinoamericana y Emmanuel Levinas. En dicho texto da cuenta de la decisiva influencia de dicho autor en la reflexión liberadora de nuestro continente y las diferencias que tenían los pensadores de esa corriente y él. Sin advertirlo estaba involucrándome en el núcleo duro de la filosofía latinoamericana de la liberación por el mismo camino que habían recorrido sus fundadores. Intuyo que Emilio Brito estaba consciente de ello al sugerirme el tema de tesis. En ese entonces él era miembro del El Equipo Jesuita Latinoamericano de Reflexión Filosófica que contribuyó a la Filosofía de la Liberación.

En esa misma década (la de los 80) tuve el privilegio de conocer en persona a Dussel y hasta comió en casa con nuestra familia. La amistad que construimos duró hasta su muerte en 2023. De Emilio Brito, hasta donde sé, vive en Bélgica, jubilado, con sus 83 años de edad.

De varias maneras Levinas ha estado presente en mis reflexiones y textos desde que hice mi tesis de licenciatura. Por cuestión de meses casi estuve a punto de conocerlo en Loyola University of Chicago donde acudió a dar una conferencia, pero yo había terminado mis estudios de filosofía en dicha universidad el semestre anterior.

Es considerado un filósofo francés porque en dicha lengua y sociedad pensó y escribió, pero Levinas nació en Lituania en el seno de una familia judía. Emigra durante su niñez a Ucrania, vuelve a Lituania como adolescente y con la adultez marcha a Francia.

En Alemania estudia con Husserl en la Universidad de Friburgo y se mantiene interesado en Heidegger y su filosofía. En 1930 publica su tesis doctoral Teoría de la intuición en la Fenomenología de Husserl.  Obtiene la ciudadanía francesa y se enlista cuando estalla la guerra. Los vínculos de Heidegger con el nazismo llevarán a Levinas a romper con Heidegger y su pensamiento.

En 1941 es apresado por los nazis y encerrado en un campo de concentración en Hannover. Se salva de morir en gran medida porque cuando fue capturado por los alemanes tenía la condición de soldado francés.

Igual que la casi totalidad de los pensadores y artistas que sobrevivieron a la Guerra en Europa, esa experiencia marcó profundamente su accionar y pensar el resto de su vida. Discernir racionalmente los argumentos que justificaron la matanza de millones de seres humanos durante la Segunda Guerra Mundial y mostrar sus errores está en el fondo de toda la obra de Levinas.

Para los problemas que hoy enfrentamos a escala planetaria, como la paulatina extinción de la democracia, el empobrecimiento de millones de seres humanos mediante la inflación petrolera y genocidios como el de Gaza, volver a Levinas, encontrarnos cara a cara con él, es una acción de máxima importancia.

La única dificultad es que la masificación de las pantallas y el embrutecimiento que genera las redes sociales limita inmensamente la motivación y capacidad de lectura de las nuevas generaciones para emanciparse del neoliberalismo y comenzar a construir sistemas políticos y económicos humanizantes.

David Álvarez Martín

Filósofo

Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Especialista en filosofía política, ética y filosofía latinoamericana.

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