El Tío Sam es un espectro que vaga entre las sombras de la historia de esta media isla herida por la barbarie capitalista y la violencia imperialista.
Eso de permitir el uso de territorio dominicano para la expansión imperialista tiene que ser rechazado por todos los sectores conscientes del país.
Bajo el pretexto de la supuesta lucha en contra del narcotráfico, los halcones de Washington buscan militarizar la región caribeña, la cual garantiza la Pax Americana que solo beneficia los intereses del Gran Capital. Lo hicieron a principios del siglo veinte en Nicaragua, Haití y Santo Domingo, y por segunda vez en Santo Domingo en 1965, y ahora en el siglo veintiuno quieren repetir esa historia de violencia y dominación imperialista en nuestros pueblos.
Dentro de esos planes de expansión yanqui se tiene en la mirilla a Venezuela y a Cuba, pueblos hermanos y solidarios con las luchas democráticas y revolucionarias del pueblo dominicano y otros pueblos del continente. Y que conste, no apoyamos para nada a los regímenes autoritarios que gobiernan Cuba y Venezuela porque, a nuestro entender, no representan las aspiraciones populares y mucho menos se pueden considerar gobiernos progresistas ni mucho menos socialistas. Independientemente de no apoyar a los gobiernos en esos dos países hermanos, apoyamos de forma incondicional la defensa de la soberanía cubana y venezolana porque nuestra posición está guiada por principios de la izquierda revolucionaria que apuesta a la emancipación total y a la soberanía de los pueblos.
El entreguismo local nunca ha sido más descarado y sinvergüenza. La visita del Secretario de Guerra del imperio confirma una vez más lo que ya se sabía: la acelerada putrefacción del bloque de poder (gobierno y “oposición”) presidido por el presidente Luis Abinader. A la complicidad con el genocidio en Gaza y al criminal bloqueo económico a Cuba, ahora se suma la complicidad con la ultraderecha y el neofascismo estadounidense.
En estos momentos de agresión imperialista en América Latina y el Caribe, hay que hacer un sobre esfuerzo para movilizar al pueblo dominicano y sus organizaciones populares, sindicales y culturales y expresar nuestro rechazo a la presencia yanqui y a las políticas entreguistas de Abinader, y además expresar nuestra solidaridad con Cuba, Venezuela y con todos los pueblos de Nuestra América.
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