Las últimas dos generaciones de pedernalenses no recordarán casos de feminicidio en el territorio de la provincia dominicana más meridional, si ahora les preguntaran sobre el problema dominante en las corrientes opinión. Alguien con mente de elefante, tal vez refiera vagamente unos o dos casos en la década del 70 del siglo XX, o antes.
Ese récord no es noticia, sin embargo, en estos días en que crece la endemia de asesinatos de mujeres presenta un brote. En los primeros cinco meses de 2026 superan las tres docenas (siete en mayo), ni una en Pedernales.
No matar es positivo y no vende en un submundo donde prima el encanto gubernamental y periodístico de contar muertos en Semana Santa, Navidad, Año Nuevo y en cada feriado largo; mientras, con el martilleo arrítmico de discursos plañideros se soslaya la urgencia de comenzar a construir una cultura de prevención de enfermedades evitables, consumo indebido de drogas legalizadas y prohibidas, daños por fenómenos hidrometeorológicos y seísmos, siniestros viales, violencia social y casera.
La prevención no es negocio para quienes necesitan personas enfermas con el objetivo de vender medicamentos o viven de visibilizar obras de caridad con seres en estado de indefensión. Es su razón existencial.
Tampoco es políticamente conveniente para quienes viven de construir males sociales y dejar que se agraven para luego, con ínfulas de mesías, y dinero del erario a mano, correr a poner parches y hacerse fotos exhibiendo sonrisas de oreja a oreja con las víctimas y mandar a publicarlas en los medios.
Pedernales no es parte significativa de las cifras sobre asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, ni de la modalidad de suicidio de los maridos tras cometer los crímenes.
En el informe estadístico de la Procuraduría General de la República (PGR) esta provincia fronteriza con la misérrima comuna Anse -a- Pitre, del Departamento Sur de Haití, no registra números en rojo. 30 denuncias vía Ministerio de la Mujer; cero, en la PGR. Ningún desenlace fatal.
A nivel nacional, vía el Ministerio Público, durante los primeros tres meses del año, aquí algunos datos: 17,552 denuncias, 22 muertes violentas de féminas (tres habían presentado denuncias), 52.49% de violencia familiar; 36.94%, violencia de género. En cuanto a vínculos del agresor, el 49% involucra exparejas, y el 18.25%, parejas actuales. Delitos sexuales, 10.57%.
Pedernales no es parte de la tragedia, ni de la ola opinática que se extingue en discursos llorosos y rabiosos que ocultan la realidad. Sus pueblanos no están acostumbrados a las escenas tenebrosas cotidianas en otros sitios acerca de mujeres eliminadas por hombres descerebrados que, de un tiempo a esta parte, optan por también matar a sus vástagos y quitarse la vida antes que ser encarcelados durante al menos 20 años.
No es parte, pero lo será, si no hay cambios. Pertenece a la República Dominicana y está debajo la sombrilla del mismo paradigma obsoleto que prioriza los operativos y el uso irracional de la comunicación masiva con la narrativa propia de la vetusta y estéril teoría difusionista de la “aguja hipodérmica”.
Tal matriz se evidencia en el uso de comentaristas mediáticos teatrales, cuyos discursos descalificadores coyunturales postulan por la sola represión como solución, y asumen que sus mandatos serían acatados, sí o sí, por públicos que generalmente no son parte de su nicho.
Implícitamente, sus acciones de relumbrón son cortinas de humo para diluir iras colectivas.
Nada más alejado de la solución. Lo más que debemos esperar es un apaciguamiento natural del brote hasta estabilizarse con la ocurrencia de casos aislados, hasta que retornen las circunstancias para otra explosión como la actual.
El famoso triángulo del aprendizaje es viejo, pero vigente, pedagógico y oportuno; sin embargo, los decisores lo obvian tal vez porque el camino es más largo, implica una toma de conciencia y no reditúa beneficios políticos inmediatos.
El vértice superior del triángulo recomienda la socialización sistemática de información de calidad sobre el tema para que la comunidad a impactar tenga conocimiento acabado. ¿Cómo cambiar si no se accede a información veraz y oportuna, lejos del amarillismo y el sensacionalismo?
En la segunda fase, el vértice izquierdo de la base de la figura geométrica establece que la información debería orientarse hacia valores, creencias, estereotipos, mitos, actitudes y prácticas culturales en general de la comunidad que se pretende cambiar.
Y en la tercera fase, el vértice derecho de la base del triángulo está representado el cambio de opiniones y actitudes hacia los valores deseados.
Es un proceso. Y la selección de los medios de comunicación para socializarlo no debe ser caprichosa. ni asumida con carácter comercial, como si fuera el anuncio sobre un ron o una prenda de vestir.
El diagnóstico debe orientar sobre la selección de medios en función del consumo de los públicos a los que se pretende acompañar para logra la toma de conciencia. Hay momentos en que una bocina barata resulta más eficaz que mil medios masivos tradicionales.
Pero muchos rehúyen a los procesos porque son complejos, requieren trabajo sistemático y toman tiempo. De ahí que prefieran la burbuja mediática y el allante que mucho cuestan al contribuyente.
En Pedernales no hay un programa para la prevención del uso indebido de drogas prohibidas y legales, ni de promoción de la salud, ni de resolución de conflictos, ni de formación ciudadana, ni de educación para la relación de parejas. Mientras tanto, crecen como verdolaga los centros de bebidas alcohólicas y de distracción, discotecas incluidas. Y se espera un boom turístico.
La planificación está de pláceme en eternas vacaciones. Parece que esperamos que el caos, la inseguridad pública y la matadera de mujeres ya comunes en otros pueblos, se instalen definitivamente en nuestra provincia para entonces salir a “teorizar”, lamentar y buscar culpables.
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