El potencial hídrico lo constituyen la totalidad de las aguas superficiales y subterráneas. Ese recurso natural finito deberíamos protegerlo y conservarlo, pero lamentablemente está siendo contaminado y disminuido por varias causas: El retiro de agregados del cauce de los ríos, la deforestación, el ¨conuquismo¨ sin propósito conservacionista, los vertederos de basura, las aguas residuales industriales, comerciales y residenciales y las que arrojan las personas en ríos, cañadas, calles y carreteras. Por otro lado, la demanda de agua aumenta continuamente, pues crece la población, el comercio y la industria. Y el suministro está afectado por los escapes en las tuberías. Estas pérdidas son significativas y no hay planes para eliminarlas y evitarlas.
Como consecuencia de lo anterior, en Santo Domingo, en pueblos y ciudades el agua está siendo racionada. El racionamiento empezó hace décadas y va en aumento. Al principio eran horas, ocasionalmente; después varias horas una vez a la semana. Ahora hay zonas que no reciben una gota en una y hasta dos semanas.
El negocio de venta de agua en camiones ha estado creciendo y seguirá creciendo si no se definen políticas y planes de largo plazo que frenen el crecimiento del racionamiento y lo controlen. No me atrevo a decir que lo eliminen, porque lo considero muy difícil por no decir imposible.
Si no se ponen en marcha planes para garantizar el abastecimiento y resolver la administración del racionamiento, esta situación adquirirá la categoría de problema político y social de primer orden. De hecho, es una realidad que desde hace años regalar camiones de agua es parte de las actividades de proselitismo político.
Lo preocupante de esta situación es cuando se piensa a largo plazo. ¿Cuál será la situación dentro de diez o veinte años? En otras regiones la escasez de agua está creando conflictos sociales y políticos muy serios.
En Santo Domingo ya es una práctica común cuando se construyen edificios incluir un pozo con su bomba y su cisterna. Como la mayor parte de la ciudad no tiene cloacas, las aguas subterráneas podrían contaminarse y provocar una crisis sanitaria. Por lo que es necesario monitorear con regularidad su calidad, filtrarla y tratarla con químicos para evitar enfermedades.
Como el potencial hídrico es finito, debemos pensar en una solución para satisfacer la demanda de agua potable en el mediano y largo plazo. Afortunadamente, somos una isla, estamos rodeados de agua y además tenemos abundante radiación solar. La energía solar puede utilizarse para desalinizar el agua de mar y además proveer la energía eléctrica para potabilizarla y bombearla a los centros de consumo. Aprovechar este recurso requerirá estudios, planes e inversiones.
Estas inversiones deben realizarse junto con acciones gubernamentales orientadas a corregir las causas que originaron el problema. Sin embargo, no debería sorprender que el Estado no disponga a tiempo de los recursos necesarios para financiar proyectos solares destinados a producir agua potable. Como la solución al racionamiento no puede posponerse indefinidamente, recomendamos que el gobierno considere una política de alianzas público-privadas, bajo administración privada, para desarrollar estos proyectos. Su implementación implicará establecer una tarifa que cubra la inversión y remunere el capital invertido. Dado que una parte significativa de la población no está acostumbrada a pagar el costo real del agua, será necesario diseñar una campaña educativa que facilite la adopción de esta solución técnica para garantizar el abastecimiento en el mediano y largo plazo.
El racionamiento está creando conciencia sobre el valor del agua. Sobre todo, en las familias que tienen que comprar más de un camión de agua al mes. Este descuido en la política pública ha logrado eso. Además, hace muchos años que las familias están acostumbradas a comprar el botellón de agua para su consumo en la casa, y también ya es natural pagar el agua en un restaurant, pero a mediados del siglo pasado y todavía durante unos años más, el agua se servía gratis en los restaurantes. Eso ya es historia. El futuro que nos espera será uno donde las familias tendrán que destinar más dinero para comprar agua que para pagar la factura de la energía eléctrica y otros renglones prioritarios del presupuesto familiar.
La decisión de ordenar los estudios para evitar que el racionamiento del agua potable se convierta en una crisis social y política no debe posponerse. La posposición solo empeora el problema y dificulta la solución. En otro artículo nos referiremos a cómo las energías renovables pueden contribuir a la recuperación y conservación del recurso agua.
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