Según conoce la neuropsicología, el insomnio provoca, entre otros, fatigas, cansancio, irritabilidad, mal humor y falta de concentración, así como un mal funcionamiento del cerebro, el corazón, los riñones y los pulmones.
Asimismo sabe que el insomnio produce nerviosismo, ansiedad y problemas psicológicos, tales como la psicosis maniacodepresiva, el trastorno de ansiedad, debilidad muscular, visión defectuosa, habla entrecortada, taquicardia, falta de apetito, dolores estomacales, estreñimiento y depresión.
De su lado, los expertos de la Sociedad Mundial del Sueño (WSS) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) refieren que el sueño no solo es un estado de conciencia, sino que es un estado biológico, en el que la química del organismo humano se encuentra alterada.
En tal sentido, los expertos arriba referidos descubrieron que, cuando las personas no logran un sueño reparador, baja su concentración y su rendimiento profesional e intelectual y, a su vez, podrían experimentar alucinaciones y un descenso progresivo de su pensamiento, su razonamiento crítico y sus habilidades cognitivas.
Según nos consta, las personas que presentan psicosis maniacodepresiva, trastorno de ansiedad y depresión crónica experimentan una disminución de la cantidad y la calidad del sueño, lo que altera la bioquímica cerebral y todas las operaciones lógicas que se espera realice en condiciones normales el organismo humano.
Además, los expertos de la WSS y de la OMS refieren que alrededor de una cuarta parte de los adultos norteamericanos necesita hipnóticos y sedantes para poder dormir, según las prescripciones psiquiátricas que fueron recopiladas durante el período de sus estudios (1998-2024). Como se sabe, los hipnóticos y los sedantes pertenecen al grupo de las drogas que se venden bajo recetas médicas a nivel global.
Por su parte, la neuropsicología propugna por la realización de investigaciones científicas dirigidas a determinar las causas orgánicas, emocionales y psicológicas que provocan el insomnio, en vez de continuar produciendo y comercializando los barbitúricos y la benzodiacepina, ya que los pacientes crean dependencia de dichas drogas.
Como tal se sabe, después de cierto tiempo las dosis de las drogas prescritas para combatir el insomnio deben incrementarse de forma progresiva, ya que dichas drogas son un paliativo que no ataca las raíces generadoras de los problemas psicológicos y/o emocionales que experimentan sus usuarios.
Por otro lado, las drogas prescritas a los pacientes con insomnio provocan en muchos episodios de delirios y alucinaciones peligrosas, lo que pone en peligro la salud física de estos.
Como se puede apreciar en los párrafos anteriores, la solución farmacológica que se ha venido aplicando desde hace muchos años para evitar el insomnio está equivocada desde el punto de vista científico, ya que los hipnóticos y los sedantes (barbitúricos y la benzodiacepina) no previenen ni solucionan el problema de insomnio.
Al evaluar y cruzar los datos extraídos de los informes de los expertos de las WSS y la OMS nosotros observamos que la persona que busca conciliar y mantener un sueño reparador debe procurar negociar con su subconsciente el horario de dormir, sin dejarse atrapar o manipular por los pensamientos y las situaciones que esta no ha sido capaz de resolver antes de irse a dormir.
Asimismo, la neuropsicología sabe que cuando una persona está estresada, siente ansiedad, miedo o preocupación por algo que ocurrió o que podría ocurrir, su cerebro no está en capacidad de conciliar, mantener y lograr un sueño reparador, ya que en la profundidad de su subconsciente y su mente, esta no encuentra las respuestas confiables que le permitan dormir y, por eso, se mantiene despierta.
Como se sabe, muchos accidentes de tránsito y laborales ocurren cuando las personas no logran conciliar y disfrutar de un sueño reparador, por lo que manejar un vehículo de motor o una maquinaria sin que la persona haya logrado un sueño reparador la noche anterior es un acto irresponsable que pone en riesgo su vida y la de otros.
Según sabe la neuropsicología, dormir entre 7 y 8 horas diarias fortalece la memoria y el sistema inmunológico, regula las emociones, reduce el estrés, elimina toxinas, protege la salud cardíaca, incrementa el bienestar y la productividad y, esto a su vez, favorece la longevidad con una buena calidad de vida.
Finalmente, si usted desea conciliar, mantener y lograr un sueño reparador, cene ligero, lea un texto de su agrado, fomente la gratitud, identifique en voz alta las cinco cosas positivas que le ocurrieron durante el día, sea más responsable y tolerante con usted mismo, deje de usar sus equipos electrónicos (tv, celular, pc, laptop, tableta, etc.) dos horas antes de irse a dormir y, a su vez, escuche la música instrumental de su preferencia.
"Establecer una rutina de sueño para acostarte y levantarte a la misma hora ayuda a conciliar, mantener y lograr un sueño reparador y a prevenir el insomnio" (DTGM, julio de 2024).
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