El cuaderno escolar apareció en América Latina a mediados del siglo XIX, popularizándose su uso hacia el 1930. En la actualidad ha sido revalorado por diferentes corrientes historiográficas como fuentes que permiten comprender los procesos de enseñanza aprendizaje de sus usuarios. Estas corrientes analizan su vínculo con la historia de la infancia, el desarrollo de la caligrafía, la cultura escrita, la historia de la educación y el papel del docente en el aula, develando las concepciones educativas que subyacen en sus formas de uso.
Su precedente más próximo remite a los trabajos de alumnos cosidos, encuadernados o grapados. Como útil escolar ha estado presente en las aulas como testigo de la selección de contenidos por los Ministerios de Educación, de los contenidos del currículo de interno de cada institución escolar y como registro del enfoque particular de enseñanza del docente
Permite analizar el tipo de discurso entregado al estudiante, la forma de este plasmarlo (caligrafía, ortografía, estética) así como la interacción entre escuela y la familia (evaluación de tareas). En suma, permiten analizar lo que el profesor enseña, la forma en que lo ordena, lo transmite y lo evalúa.


En la República Dominica el cuaderno escolar es también conocido como "mascota", debido a la popularidad que tuvo la marca en los hogares dominicanos, sobre todo en la década de los 70. Las portadas por lo general tenían animales, paisajes, personajes destacados y símbolos culturales. Otra marca de gran popularidad fue el cuaderno Petete.
En la época de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo circularon cuadernos con el rostro del dictador, así como imágenes que mostraban símbolo de la dictadura. Otras marcas en el populares en el país son ECO, cuaderno fabricado por la Editora Corripio y la marca Apolo fabricada por Industrias Nigua.

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