Para los que estudiamos economía, uno de los conceptos que nunca se nos olvida es el del coeficiente de Gini y su curva de Gini, concebida por Corrado Gini, el economista y estadígrafo italiano que falleció en 1965. La curva de Gini mide, por un lado, el tamaño de la población de un país y, por el otro, el nivel de riqueza del mismo, por lo que dicha curva o coeficiente sería de 0 si cada ciudadano de un país gana exactamente lo mismo que cualquier otro, un asunto teórico al que más se llega tal vez en Finlandia o Vietnam.

En nuestro país, dicho coeficiente mejoró en los últimos años, cuando el PLD estaba en el gobierno, pero entre 2023 y 2025 ha empeorado, según la publicación de nuestro Ministerio de Economía, a pesar de que, también según dicho ministerio, la pobreza monetaria se ha reducido desde 2021 hasta el presente. Dicha pobreza se define como el dinero que falta para adquirir una canasta mínima.

Para mejorar la justicia social, que es lo mismo que decir disminuir la distancia entre ricos y pobres y, consecuentemente, mejorar la curva de Gini, usualmente es necesario que existan sindicatos fuertes que promuevan aumentos salariales por encima de la inflación; un sistema tributario que reciba el grueso de los recursos de los ricos, a través de impuestos progresivos y directos, como el de la renta, el del patrimonio, las ganancias de capital y el sucesoral, y no de impuestos regresivos e indirectos como el ITBIS y los aranceles. Una alta tasa de inflación, por supuesto, empeora la distribución del ingreso, por lo que la estabilidad monetaria es una precondición para mejorar la curva de Gini. En países esencialmente agrícolas, que ya no es el caso dominicano, una justa distribución de la tierra mejora la distribución del ingreso y esa curva.

Si ha mejorado la pobreza monetaria, pero, sin embargo, ha empeorado el coeficiente de Gini, es seguro que eso signifique que la proporción de la población compuesta por ricos ha aumentado mucho, algo que se refleja en la República Dominicana no solo en el crecimiento de la clase media, sino en el alto volumen de inversión privada dominicana en proyectos grandes, en el voluminoso desarrollo de operaciones con bienes raíces, en lo llenos que están los mejores restaurantes y tiendas del país, en los viajes al exterior, etc.

El repartir tarjetas de débito entre los pobres no resuelve el empeoramiento en la distribución del ingreso, como pretende hacerlo el actual gobierno. Se requieren medidas de reforma tributaria, política salarial y otras. En fin, sacamos malas notas con Gini, a pesar de la mejoría en la pobreza monetaria. Ambos índices son calculados por el mismo departamento de nuestro gobierno.

Cambiemos el tema para referirnos a otro deterioro: la creciente falta de simpatía hacia nuestros partidos políticos. Según la última encuesta política que efectuó Mark Penn/Stagwell previa a las elecciones de 2024, un 39 % se consideraba independiente porque no simpatizaba con ningún partido político. Hoy día, según ACD Media, un 54.5 % no simpatiza con ninguno. La abstención en 2024 fue de un 45.6 % y uno se pregunta si, con el deterioro en la percepción sobre los partidos políticos, esa abstención no va a aumentar en las próximas elecciones. La abstención en ultramar en 2024 fue de un alto 81 %, representando ya un 10 % del padrón total, y presumimos que esa proporción aumentará, influyendo así en la abstención en 2028. Por otro lado, muchos dominicanos residentes en el país se han mudado de ciudad o del campo sin haber cambiado el lugar donde votan, y eso también influirá en el abstencionismo.

La ausencia de figuras mesiánicas como Balaguer, Bosch y Peña Gómez, sustituidas por simples seres humanos, también ha influido en el abstencionismo. Además, la juventud hoy día está particularmente desinteresada en la política

Bernardo Vega

Historiador, economista

Economista, historiador, autor de decenas de libros. Impenitente columnista, fue gobernador del Banco Central y embajador ante la Casa Blanca. Ex director del periódico "El Caribe" y de la revista "La Lupa Sin Trabas". Actualmente es presidente de la Academia Dominicana de la Historia.

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