‘EL PADRINO’ ARGENTINO

Otro aspecto que sí complicó eventualmente el caso fue que a partir de determinado momento de la fase de instrucción Redondo insistió en que el Sr. Luis Angel Palmas, esposo de la Embajadora argentina Teresa Meccia de Palmas y padre de su amigo cercano Martín, jugó un rol importante en la autoría intelectual del crimen (Anónimo, 1996). Ya mencionamos antes que el nivel de vida de esta familia lo tenía deslumbrado, por lo que se esforzó en arrimarse a ella buscando enriquecerse participando en sus negocios. En sus propias palabras: “Yo siempre he tenido ambiciones de triunfar en los negocios y hablaba de eso con mis amigos… pero, no tenía el dinero que se necesitaba… entonces un amigo del colegio [Martín Palmas] me dijo que yo podía colaborar con los negocios de su familia y que luego me iban a aceptar como uno de la familia… pero primero tenía que pasar algunas pruebas que demostraran que yo era capaz y leal… me prometió que le iba a hablar a su papá de mí”. En línea con estas afirmaciones en cursivas, a este señor se le ha dado la fama de ser un mafioso, algo así como un ‘Padrino’ del hampa, sobre todo por parte de la defensa del asesino lo cual lógicamente hay que analizarlo con prudencia. Según el mismo Redondo este señor, protegido por su estatus oficial hasta con guardaespaldas policiales asignados, era todo un traficante de drogas (labores en las que confiesa haberse integrado inmediatamente él mismo) y de armas, un pedófilo violador homosexual de jovencitos, un extorsionista, e incluso un asesino impulsivo: según continúa declarando, un día en una finca de su propiedad y para su sorpresa, presenció cómo ese señor mató impulsivameente de un disparo a uno de esos jovencitos que algo le reclamaba de mala forma, para enseguida ordenarle a Mario y a su hijo Martín ahí presentes que lo metieran en un congelador con fines de disponer luego del cuerpo. Lo que es más, que otro día lo violó a él mismo contra su voluntad y a punta de pistola como una de esas pruebas de lealtad, filmándolo por demás.

Ciertamente suena aterrador, pero ¿será cierto todo este guión novelesco? Las autoridades judiciales de entonces intentaron investigar a los Palmas-Meccia sobre la base de estas muy serias declaraciones, pero ellos se escudaron en su inmunidad diplomática (estaban en R.D. como tales desde 1989, es decir por 7 largos años) y terminaron abandonando a seguidas el país con muchas prisas y bajo serias sospechas (con el escándalo el Presidente argentino Carlos Menem les retiró finalmente el fuero). Nosotros no somos investigadores de esta área pero buscando y analizando documentación incluso argentina comprobamos que fueron efectivamente condenados allá por estafa relativa a la residencia en Santo Domingo de la exEmbajadora, por tráfico ilegal de vinos y otros delitos: un práctico resumen de sus andanzas no muy santas puede ser consultado en Wikipedia bajo el nombre de ella ‘Teresa Meccia de Palmas’…

“Trayectoria[:] Su esposo Luis Angel Palmas de la Calzada… [estuvo] vinculado a la Triple A [‘Alianza Antocomunista Argentina’, escuadrón parapolicial de la muerte de la ultraderecha entre 1973-76 o ‘tercer peronismo’, gestada por su jefe político el ministro José López Rega durante las presidencias de Juan D. Perón y su viuda ‘Isabel’, responsable de la desaparición y muerte de entre 700-1,100 personas]… Sin ninguna experiencia diplomática y formación, la designación de Meccia se motivó por el apoyo prestado por la familia Palmas a la candidatura de Carlos Menem en 1989… Su gestión al frente de la delegación argentina [en R.D.] estuvo siempre salpicada de hechos de corrupción, lavado de dinero, consumo de estupefacientes, entre otras actividades ilícitas… causas judiciales que logró capear, junto con su marido, gracias a poseer pasaportes diplomáticos.”

Quien escribe escuchó de viva voz este tipo de declaraciones de parte de Redondo y sus lamentaciones lucían reales, y aunque podrían comenzar a dar sentido a este sorprendente y acelerado sumergimiento suyo en el crimen proviniendo de una familia aparentemente ‘normal’ (como insisten los criminólogos del FBI, nadie se gradúa de un día para otro como secuestrador/asesino sino que siempre hay una evolución o insensibilización progresiva), también hay que preguntarse porqué continuó insistentemente en esta dirección cuando esta perversidad del ‘Padrino’ Palmas fue haciéndose cada vez más evidente con el paso de los meses. Nuevamente, ¿era su ambición económica tan desmesurada como para pasar el resto por alto? Aquí tenemos que referirnos a otro aspecto de los resultados públicos de evaluación psicológica del victimario: en la sección relativa al acreditado test de Rorschach podemos leer…

“Se da una experiencia de la angustia que determina ideas de temor, especialmente en relación con la autoridad atribuida a la figura paterna, la cual es percibida inconscientemente como dotada de una omnipotencia imaginaria [recordemos: no se señala aquí necesaria e irremediablemente a su padre carnal, Mario Raúl Redondo Carbonell, sino a alguna figura mayor de autoridad de sexo masculino]. Se trata de una figura a la que se atribuye una actitud crítica y de menosprecio con respecto al hijo… [quien manifiesta] una actitud de sumisión al poder atribuido a su autoridad… es un sujeto influenciable por una figura de autoridad capaz de herir o retar su baja autoestima. Es probable que se trate de un sujeto ajeno a la forma cómo llegó a los hechos. En ese sentido parece conducido de un modo no consciente respecto de lo que esa manipulación ponía en juego, pero, sin embargo, manteniéndose capaz de reconocer la magnitud de los hechos” (cursivas añadidas).

Esta conclusión diagnóstica le da un incuestionable respaldo científico, sin por ello confirmarla como un hecho, a la posibilidad de que el Sr. Luis Palmas (no se puede identificar a nadie más que cuadre) jugara efectivamente ese rol de influencia negativa sobre Redondo en este caso, sobre todo cuando éste ansiaba volverse parte de esta nueva familia comandada por semejante ‘figura paterna’ con visos de omnipotencia en nuestro medio, protegido con impunidad (como el ‘padre primigenio’ tiránico de Freud: 1913/1972): baste mencionar el episodio confirmado de la agresión con una manopla (típica de la AAA) de parte de este personaje a un joven en las aulas de una de nuestras universidades, porque supuestamente se había peleado con y malherido a su hijo Martín (Martínez 1998, p. 16). Nos inclinamos fuertemente a creer que es de esta compulsiva relación que procede el ‘entrenamiento’ gradual de Redondo en el crimen, pero obviamente nos es imposible determinar hasta qué punto exacto los Palmas intervinieron realmente en el secuestro o asesinato que nos ocupa.

‘VICTIMA SUMISA’

Entre las muchas contribuciones de los investigadores del FBI a la comprensión de la criminología violenta y su victimología está la descripción de la “víctima sumisa” (compliant victim), un tipo particular de ellas que usualmente bajo el yugo de un brutal sádico sexual (los más extremadamente manipuladores y controladores de todos los criminales), no sólo se inicia sometiéndose poco a poco a su dominio y degradaciones sino que hasta termina cediendo su voluntad y asistiéndole como cómplice en sus abusos sobre otras. Un caso paradigmático en Canadá lo fue el de Karla Homolka quien a sus 17 años conoció a Paul Bernardo (23, el ya bautizado ‘violador de Scarborough’ lo que nadie sabía entonces), y quedando prendada de sus atractivos atributos seductores inició inmediatamente una relación romántica con él (les llamaban ‘Ken y Barbie’), fue accediendo y sometiéndose gradualmente a sus vejaciones sexuales, y tres años después se graduó de criminal ayudándole a raptar, violar, y asesinar a otras mujeres. Lo verdaderamente interesante del caso, a nuestros ojos, es que en diciembre 1990 y bajo esa influencia dominante del violador, debutó originalmente como agresora de su propia hermanita Tammy (15 años) una virgen que Paul le pidió como ‘regalo de Navidad’: para complacerlo ella misma la drogó con un anestésico veterinario, y estando inconsciente la filmaron violándola entre los dos en su misma casa mientras los padres de ambas dormían arriba (Douglas & Olshaker 1997, pp. 56-77; Michaud & Hazelwood 1998, caps. 20 y 21); como broche de oro más tarde durante la noche la menor murió por los efectos de la droga: ¿suena parecida tal insensible traición intrafamiliar? Agreguemos como curiosidad del destino, que la fecha del año en la cual resultó que Bernardo cometió su primera violación, el cumpleaños de Karla, y el día que se encontró el cuerpo sin vida de José Rafael, ¡todas coinciden: un 4 de mayo!

La pregunta obligada aquí es si Mario Redondo, bajo la probable mala influencia de Luis Palmas, caería o no dentro de esta definición de ‘víctima sumisa’ (muy por detrás de José Rafael, por supuesto) descrita en dos artículos de Hazelwood, Warren & Dietz (1993: aunque el estudio de base sólo incluyó mujeres, al inicio del mismo se sugiere su factibilidad de aplicación con víctimas masculinas) y Warren & Hazelwood (2002); Homolka formaba parte como sujeto de ambas investigaciones. La respuesta resumida es que fundamentalmente NO, a nuestro juicio. Aunque compartía con ellas ciertos rasgos como la pobre autoestima de partida (Rorschach más arriba; en el Szondi predominó la posición ‘masoquista’ s−, pero sin acentuación), la subordinación –ocasional– a un hombre imponente y agresivo, la (alegada) vejación sexual, y las amenazas (de lastimar a su hermana, según declaró), la relación de Luis Palmas con él no nos luce para nada lo suficientemente intrusiva como para haberle podido ‘lavar el cerebro’ y secuestrar su voluntad hasta ese punto: Redondo no fue seleccionado ni seducido expresamente como tales mujeres (más bien al revés), nunca fue aislado de su familia o su círculo social lo que hubiese sido un reflejo importante de entrega al dominio ajeno, y sólo alegó haber sido agredido sexualmente una única vez lo cual es francamente insuficiente. Insistimos en que luce más verosímil el que tuviese sus propios motivos para el acto, no sólo unos ajenos sobreimpuestos.

Alberto A. Peralta

Psicólogo clínico

Psicólogo Clínico, Psicoanalista, Perito Forense, especialista en evaluación psicológica proyectiva. Doctorado en Bélgica, creador y 1er Director de la carrera de Psicología PUCMM, miembro Academia de Ciencias de R.D., en práctica privada (Psicociencia) con decenas de publicaciones nacionales e internacionales en 3 idiomas sobre la evaluación proyectiva (incluyendo su libro 'Retorno a Rorschach': Paris 2022, Buenos Aires 2025).

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