Hace unos días se nos fue un amigo. La noticia conmovió a la comunidad jurídica; sus amigos jamás imaginamos un desenlace igual. Desde ese luctuoso momento, se manifestaron las más sentidas y extensas expresiones de dolor y solidaridad. Hace años que no veíamos algo similar y lo ocurrido en su velatorio y sepelio lo evidenció. Es poco común que un colega tenga la capacidad de generar tales sentimientos; sin duda, esto solo fue posible por el cariño que Juan Manuel supo sembrar en nuestros corazones: el auténtico y sencillo testimonio de vida que siempre forjó y compartió.

Lo conocí hace más de 40 años en el campus de la PUCMM de Santiago. En aquel entonces, él llegaba del "lejano Este" a estudiar derecho. Fue compañero y amigo de quien luego sería mi esposa, Cristina; precisamente a través de ella tuve la dicha de conocerlo. Desde aquellos años, a ambos nos cautivó la impronta de este singular higüeyano y cultivamos una bella amistad.

Tuve la oportunidad de compartir con él y su adorada Yoja en múltiples ocasiones, propiciadas principalmente por su grupo de promoción. Este es uno de los pocos grupos de egresados que he visto con un sentido tan alto de pertenencia e integración. Prácticamente cada dos o tres meses se juntan para "montar un can", y allí casi siempre estaban Juan Manuel y Yoja; él era alma clave de cada una de esos encuentros.

Igualmente, nos vinculamos por su prolongada y fructífera carrera docente y en el activo, así como ético ejercicio profesional que le caracterizó. Pero, de manera especial nos unió su afición por la música y su adicción a la Nueva Trova, sin que esto lo hiciera sectario; todo lo contrario, era un hombre libre.

Precisamente por esto, la última vez que nos encontramos fue en un concierto. El 21 de noviembre del pasado año, junto al amigo Miguel Ángel Muñiz, organizamos un recital con Amaury Pérez en el Bar Moisés Zouain del Gran Teatro del Cibao. Un día antes, su amigo y hermano René García nos llamó para informarnos que Juan Manuel y su hermano Rubén tenían interés en asistir. De inmediato le dije que.

Él disfrutó al máximo ese recital de canciones y sentimientos. Al día siguiente, nos envió un mensaje que retrata al excepcional ser humano que fue y que muchos de sus amigos han descrito magistralmente y de corazón en estos días. En su honor, me permito compartirlo íntegramente:

"Mi carísimo amigo José… solo para agradecerles el haber hinchado unos segundos (y un chin más) alrededor de los cuentos y cantos de AMAURY INMENSO, de Cuba y para el mundo. A nuestras edades, estar ahí sin bastones, aunque algún analgésico o hipotensor se hubiere colado, es ya hito poco despreciable.

Creo que demostramos ser capaces de seguir haciendo historia, no solo desde el recuerdo, también desde lo que seguimos construyendo. Repasar un repertorio cuasi-infinito de historia de amor y de desamor revolotearon endorfinas, oxitocinas, dopaminas y otros estimulantes del bienestar, surgió desde la magia.

Que tú y Cristina dieran luz verde a mi participación entre un grupo tan selecto, me hace agradecido deudor de un crédito superlativo, que documento en certificado  afectivo. La Yoja estuvo con nuestras sobrinas adoradas en el 'concierto' (?) de un tal Conejo Malo, y testimonia que se lo gozó; deberemos reconocer que los extremos se encuentran: lo estético y bizarro, provocando emociones parecidas. De nuevo, mi abrazo solidario, aunque escogidista

Un mes después, Amaury volvió a presentarse, ahora en el Distrito Nacional. Allí, de nuevo estuvo Juan Manuel deleitándose. Ocurrida la tragedia, le informé a Amaury y de pronto nos remitió este bellísimo mensaje de amor para él:

"Querido Juan Manuel: Qué suerte la nuestra, pudimos conocernos y compartir canciones, cariño, aunque luego como un puñal de palabras, el corazón te traicionó.

Por lo menos tendremos la eternidad que el Señor tuvo a bien guardar para los que se quieren bien.

Mi alma se estremece, pero supongo que, aunque mi memoria hoy está confundida y atribulada, el cielo que te recibe amaneció soleado porque tú ya estás en cada nube, en cada rayo de luz, en cada llovizna por visitarnos.

Otro ángel cayó y esta vez lleva tu rostro amable y entusiasta.

Que la Virgen de la Altagracia te acune entre sus amorosos brazos.

Oraré por ti, amigo bueno, a la espera del reencuentro. La muerte solo habita en el olvido y para ti no existirá.

Abrazos en el luminoso tránsito.

Tu Amaury”.

Gracias, Juan Manuel, por el aura y la alegría que irradiaban tus ojos. Por la sensibilidad que siempre llevaste como armadura. Por ser Quijote y duende de un tiempo difícil. ¡Paz eterna a tu noble alma!

José Lorenzo Fermín

Abogado

Licenciado en Derecho egresado de la PUCMM en el año 1986. Profesor de la PUCMM (1988-2000) en la cual impartió por varios años las cátedras de Introducción al Derecho Penal, Derecho Penal General y Derecho Penal Especial. Ministerio Público en el Distrito Judicial de Santiago (1989-2001). Socio fundador de la firma Fermín & Asociados, Abogados & Consultores desde el 1986.-. Miembro de la Comisión de Revisión y Actualización del Código Penal dominicano (1997-2000). Coordinador y facilitador del postgrado de Administración de Justicia Penal que ofrece la PUCMM (2001-2002). Integrante del Consejo de Defensa del Banco Central y de la Superintendencia de Bancos en los procesos de fraudes bancarios de los años 2003-2004, así como del Banco Central en el caso actual del Banco Peravia. Miembro del Consejo Editorial de Gaceta Judicial. Articulista y conferencista ocasional de temas vinculados al derecho penal y materias afines. Aguilucho desde chiquitico. Amante de la vida.

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