La presión de Estados Unidos contra Cuba incrementó a mediados de mayo tras el anuncio de presuntos cargos a presentar contra el general y expresidente cubano Raúl Castro.

Los cargos son por el derribo de dos avionetas hace 30 años, y están pendientes de la aprobación de un gran jurado federal, según informes de prensa de agencias y medios internacionales. Con ello, la fuerte escalada en la presión de Washington sobre la cúpula de poder de Cuba, en un contexto marcado por la grave crisis económica, energética y de carestías que se vive en la isla.

Los medios dijeron que la acusación a la presunta responsabilidad del general Raúl Castro en un incidente ocurrido en febrero de 1996, cuando aviones MiG-29 cubanos derribaron dos aeronaves de Hermanos al Rescate, una organización de exiliados de Miami dedicada a localizar balseros que intentaban llegar a Estados Unidos, causando la muerte de cuatro personas.

El suceso provocó una tensa crisis entre la Cuba dirigida por Fidel Castro y la administración del entonces presidente estadounidense Bill Clinton.

Los informes agregan que la imputación podría producirse de forma inminente. Con ello se asesta un duro golpe al gobierno y a la cúpula militar cubana.

Igual, con ello se incrementa la presión de Estados Unidos sobre Cuba desde que la Casa Blanca sostuvo en enero que el régimen cubano representa una «amenaza para la seguridad nacional» de Estados Unidos —por sus vínculos con Rusia y China, entre otros—, la isla ha sufrido un asedio cada vez más inclemente.

La Administración Trump ha aprobado más de 240 sanciones contra Cuba y ha adoptado una larga lista de medidas financieras, energéticas y comerciales, entre las que se incluyen la posibilidad de sancionar a bancos y empresas extranjeras que mantengan relaciones con compañías controladas por el régimen.

En las últimas semanas, la isla ha sufrido una crisis energética extrema, con apagones de más de veinte horas en algunas zonas, escasez de combustible, falta de alimentos y protestas en varios barrios de la capital. Además, la crisis de abastecimiento ha desencadenado problemas graves en servicios básicos como hospitales o transporte. El presidente Donald Trump aseguraba la semana pasada que la isla es ya «nación fallida».

Mientras Cuba agoniza lentamente, Estados Unidos ha abierto un canal de negociación mediante el cual ofrecer al régimen una salida de esta situación. Primero, el Departamento de Estado emitió un comunicado ofreciendo a la isla 100 millones de dólares en ayuda —aceptados después por el castrismo— a cambio de que el régimen cubano abordase reformas políticas significativas. Segundo, Washington solicitó una visita a los responsables del Ministerio del Interior cubano. De manera inesperada, fue el director de la CIA, John Ratcliffe, el designado para viajar a La Habana al frente de una delegación especial para abordar asuntos urgentes en materia de seguridad.

Detrás de esta agonía controlada vibra una conocida regla de Donald Trump: uno no se sienta a la mesa de negociación sino cuando dispone de una posición de fuerza. La visita de Ratcliffe, por tanto, no debe interpretarse como un paso hacia la normalización institucional, sino un eslabón más de una fiera estrategia de negociación. Estados Unidos se acerca proactivamente a la isla cuando esta está al borde del colapso y el castrismo podría parecer en su momento de máxima debilidad.

El anuncio de los cargos se hizo al término de la visita de Trump a China, donde se reunió con el gobierno chino, pero al parecer el tema cubano pasó fuera del radar público.

Es de esperar que los cargos a Raúl Castro, a los 94 años, no conlleven su traslado a las cárceles norteamericanas antes de iniciar procesos. Pero sí el posible inicio de martirizar a un revolucionario cubano.

Luis Rubén Sanchez

Periodista

Luis Rubén Sánchez es un veterano periodista puertorriqueño ex editor de la mesa latinoamericana de The Associated Press en N.Y. Actualmente preside las emisoras de radio y televisión digital Boricuatv y Boricuaradio.digital.

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