Mucho se ha hablado de las debilidades del sistema educativo dominicano.
Para mi un de las más importantes es la ausencia de una filosofía educativa dominicana que encarne los mejores elementos sociales, culturales, históricos, científicos y filosóficos para una educación integral transformadora.
Mucho se habla también sobre las graves deficiencias en la preparación de los maestros, de la ausencia de una visión constructiva en la ADP, del uso y mal uso del 4%, de la corrupción dentro del MINERD y, como no, de la gestión defectuosa de gerentes y burócratas.
Hay otro factor que para mi es muy importante: el diseño de los espacios escolares. Uno pudiera afirmar, aunque pareciera jocoso, que escuelas cuadradas, con espacios cuadrados, producen una educación cuadrada y mentes cuadradas.
En sus plantas físicas, nuestras escuelas carecen de muchos espacios que ayudarían a crear un ambiente más conducente a la formación integral. Un ejemplo de ello son las áreas de juego y otro es la ausencia de bibliotecas que sean integradas al proceso enseñanza aprendizaje.
La ausencia de estética, espacios y mueblarios ergonómicos y flexibles, de áreas verdes y hortalizas, de abundante luz natural en las aulas, entre otros factores, todos contribuyen a una funcionalidad extrema, tan fría y aspera como el mismo concreto de los edificios.
También nos hacen falta las artes y los deportes, porque ambos son importantes para una ecología educativa más humana. La búsqueda de una mejor calidad de vida empieza en la niñez, pero no en espacios tan cuadrados que no se pueda respirar belleza, armonía o poesía. Los espacios escolares deben ser reflejos del mundo real ideal. Vivir 6-12 años en cuasi cuarteles contribuye a la destrucción de la creatividad, de la imaginación, de la estética y de la conexión vital entre lo físico y lo humano. Aprendemos a desvalorizar al medio ambiente si lo que nos rodea en esos 6-12 años es puro concreto en espacios cuadrados.
El diseño de nuestras escuelas podría ser un factor esencial en producir en nuestros educandos nuevas y mejores ideas sobre la función escolar, sobre la apreciación estética, sobre su rol en el medio ambiente y sobre su valor como entes humanos, no simplemente como cuerpos dentro de un cuasi cuartel. Hay que destrujillizar el diseño de nuestros planteles escolares.
Si queremos resultados educativos mejores debemos incluir un nuevo diseño para los planteles escolares, porque las escuelas deben ser un reflejo del mundo en el que queremos vivir de manera más plena, más conectada y más integrada.
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