En el país de ayer, cuando los oficiales o visitantes mayores venían a casa, nuestros padres nos invitaban a alejarnos del salón. No voy a mentir a los jóvenes lectores: muy a menudo me sentaba detrás de la puerta del salón y lograba escuchar la conversación, incluso cuando se hacía en voz baja.
Con este estado de ánimo que creía desaparecido, me puse a escuchar en Acento TV la conversación entre el monumental poeta Mateo Morrison y nuestro director Fausto Rosario Adames. No me he preocupado de saber exactamente cuándo tuvo lugar la conversación. La única cosa que me vino a la mente: yo también tengo un pasaporte de poeta…
Me senté detrás de la silla del poeta Morrison con el mismo placer que cuando tenía 2 años, bajo la mesa de mi padre, dando clases de español. Años más tarde me encuentro con uno de los antiguos alumnos que me cuenta cómo yo desabrochaba los cordones de los zapatos de los participantes.
El exilio interior, de la conciencia y del espíritu, se ha convertido en un deber para muchos de nosotros. Un deber urgente. Evidentemente, nuestra generación debe saber aprovechar las facilidades tecnológicas a nuestra disposición.
Puesto que casi todos los detalles de nuestro pesado cotidiano son «poetizables», mi esposa me confesó tranquilamente:
—Algo ha cambiado radicalmente en este fin de año…
Ella tiene razón. Acento TV está brillando por horas en la pantalla del ordenador. Las mujeres captan rápido. El tiempo de escucha concedido a los políticos y otros actores nacionales ha disminuido considerablemente. «En un contexto marcado por grandes pruebas, esta celebración nos invita a reavivar nuestra fe colectiva en la paz, a trabajar con determinación por la estabilidad, a estrechar los lazos de la unidad nacional y a alimentar la esperanza de un futuro mejor para Haití» La Navidad nos recuerda que, incluso en la adversidad, la luz nunca se apaga cuando el pueblo permanece unido y solidario». Desde la pequeña pantalla del teléfono hasta la de la computadora, también fue instalarse en otro universo. Tal vez empezar a tomar el camino del exilio…
El exilio interior, de la conciencia y del espíritu, se ha convertido en un deber para muchos de nosotros. Un deber urgente. Evidentemente, nuestra generación debe saber aprovechar las facilidades tecnológicas a nuestra disposición. No me había imaginado que en el momento en que los consulados, aeropuertos y fronteras estuvieran cerrados, podría sentarme tranquilamente detrás de la silla de un poeta de esta dimensión y recordar mi humanidad.
Siempre es honesto señalar que en esta isla, el oro que Cristóbal Colón y Rafael Trujillo no lograron localizar, los gobiernos y otros actores haitianos de las últimas 4 décadas lo descubrieron…
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