La provincia Peravia ha dado un paso trascendental con la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible Peravia 2025-2055. Se trata de una visión colectiva construida mediante amplios procesos de consulta social que busca orientar el futuro de la provincia hacia un modelo de desarrollo más inclusivo, competitivo, sostenible y resiliente.

Sin embargo, todo plan corre el riesgo de convertirse en un documento más si no logra aterrizar en la vida cotidiana de las comunidades. La verdadera pregunta es cómo transformar esa visión estratégica en acciones concretas dentro de los barrios, comunidades rurales y distritos municipales de Baní, Nizao y Matanzas.

La respuesta podría encontrarse en una de las estructuras organizativas más importantes del territorio: las Juntas de Vecinos.

Durante décadas, las Juntas de Vecinos han desempeñado un papel fundamental en la identificación de necesidades comunitarias y en la promoción de mejoras locales. Gracias a su cercanía con la población, conocen los problemas que afectan a cada sector, las necesidades de infraestructura y las principales demandas sociales.

Sin embargo, los nuevos desafíos del desarrollo obligan a ampliar esa misión.

La provincia enfrenta amenazas cada vez más complejas asociadas al cambio climático, la expansión urbana desordenada, la ocupación de zonas vulnerables, la degradación ambiental y la creciente presión sobre los recursos naturales. Frente a esta realidad, las comunidades necesitan algo más que obras físicas; necesitan conocimiento, organización y capacidad de anticipación.

Por ello, el Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible debe convertirse en una herramienta de formación ciudadana y las Juntas de Vecinos en las principales escuelas comunitarias de desarrollo sostenible y gestión de riesgos.

Imaginemos por un momento que cada Junta de Vecinos de Peravia adopta como parte de su agenda anual un programa de capacitación comunitaria. No se trataría únicamente de discutir obras y necesidades inmediatas, sino también de formar a líderes comunitarios en temas como ordenamiento territorial, gestión de riesgos, cambio climático, protección de cuencas hidrográficas, manejo de residuos sólidos, participación ciudadana y vigilancia ambiental.

Cada barrio podría contar con un diagnóstico de vulnerabilidades. Cada comunidad podría elaborar su propio mapa de riesgos. Cada Junta de Vecinos podría identificar cuáles viviendas están expuestas a inundaciones, cuáles calles presentan problemas de drenaje y cuáles familias requieren atención prioritaria durante una emergencia.

Este conocimiento local tendría un valor extraordinario para los ayuntamientos y para las instituciones de protección civil. Además, serviría como base para los futuros Planes Municipales de Ordenamiento Territorial establecidos en la Ley 368-22.

La capacitación comunitaria no debe verse como un gasto, sino como una inversión en resiliencia social. Una comunidad preparada responde mejor a las emergencias, protege más eficazmente sus recursos y participa de manera más consciente en la construcción de su propio desarrollo.

El Presupuesto Participativo Municipal también podría fortalecerse mediante esta visión. En lugar de concentrar la totalidad de los recursos en obras menores, una parte podría destinarse a procesos de formación, creación de brigadas comunitarias, simulacros, señalización de rutas de evacuación, reforestación de áreas vulnerables y proyectos de mitigación de riesgos.

Peravia posee una ventaja importante: ya cuenta con una hoja de ruta estratégica consensuada. Ahora corresponde construir los mecanismos que permitan conectar esa visión provincial con las comunidades.

Las Juntas de Vecinos pueden convertirse en el puente entre la planificación estratégica y la acción territorial. Pueden ser el espacio donde los grandes objetivos del desarrollo sostenible se traduzcan en compromisos concretos para cada barrio y comunidad.

La historia demuestra que los territorios más exitosos no son aquellos que reaccionan mejor ante las crisis, sino aquellos que logran prepararse antes de que estas ocurran.

Por eso, quizás ha llegado el momento de que las Juntas de Vecinos de Peravia asuman una nueva misión: ser las promotoras de una ciudadanía informada, organizada y preparada para construir una provincia más segura, sostenible y resiliente.

Si logramos ese propósito, el Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible dejará de ser únicamente un documento de planificación para convertirse en una verdadera herramienta de transformación social desde las comunidades.

Flady F. Cordero

Investigador

Flady F. Cordero es un investigador con más de 30 años de experiencia en desarrollo social y gobernanza, con un enfoque sociocrítico y participativo. Ha trabajado para organismos como USAID, BID, FAO, PNUD y FUPAP en evaluaciones y diagnósticos en República Dominicana, Centro América y Haití. Mantiene una colaboración sostenida con la investigadora Tahira Vargas García en estudios etnográficos y de impacto social. Ha realizado, también evaluaciones a Sur Futuro, Alianza ONG, Funda sur, Fundasep, entre otras

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