Estudios realizados por expertos en neurología y neuropsicología de la universidad Oxford constataron, que el estrés crónico, la ansiedad, la tristeza y el aislamiento, influyen en el deterioro progresivo de la salud mental.
Los estudios referidos en el párrafo anterior “buscaban conocer los secretos del cerebro, con el interés de determinar las causas de los trastornos de salud mental, después de la pandemia del COVID-19 a nivel global” (Reportes de los estudios expertos de Oxford, 2022-2025).
En tal sentido, los investigadores de Oxford buscaban descifrar los ministerios del cerebro humano y, a su vez, comprender el papel que juega la proteína Tau en la degeneración neuronal y en la aparición de la enfermedad del Alzheimer.
De nuestro lado, los neurólogos y los neuropsicologos sabemos, que la proteína Tau es una proteína fundamental para el funcionamiento normal de las neuronas. Como tal, la proteína Tau es crucial para estabilizar los microtúbulos del esqueleto celular y el transporte axonal.
Por su parte, los microtúbulos son componentes huecos y rígidos del citoesqueleto, los cuales están formados por proteínas tubulinas que actúan como un andamio y un sistema de transporte para dar forma a las células, así como mover los orgánulos y los cromosomas durante la división celular.
Según se conoce, los orgánulos son estructuras diminutas y especializadas dentro de las células eucariotas, cuya función es vital para el funcionamiento sincrónico de todos los órganos del cuerpo humano.
Según se sabe, los neuropsicólogos y los psiquiatras, a través de un análisis de orina, están en capacidad de detectar el riesgo que tiene una persona de desarrollar demencias, incluyendo la enfermedad del Alzheimer muchas décadas antes de que aparezcan los primeros síntomas de dicha enfermedad.
Además, los especialistas en higiene y salud mental sabemos, que la prevención de los tipos de demencias conocidos, debe empezar mucho antes de que aparezcan sus síntomas, evitando el estrés crónico, la ansiedad, el trastorno de ansiedad, la tristeza, el aislamiento y la depresión por un período prolongado.
También, sabemos que los tipos de demencias que aparecen en el Manuel Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V-18) no son visibles, sino que la predisposición genética de dichas demencias, están alojadas en nuestros cerebros. Como se sabe, la evolución de todos los tipos de demencias, es silente y progresiva, especialmente la enfermedad del Alzheimer.
Asimismo sabemos que, las causas de la enfermedad de Alzhéimer son complejas y multifactoriales, involucrando la acumulación anormal de proteínas (placas de Amiloide y Ovillos de Tau) que dañan las neuronas por los cambios cerebrales que ocurren por la edad y los factores genéticos asociados a esta, como es el caso del gen APOE.
Influyen, además, los factores de estilo de vida y salud, especialmente la hipertensión, la diabetes tipos I y II, la obesidad y el nivel educativo que haya obtenido cada persona en particular, para que aparezca la enfermedad del Alzhéimer.
De nuestro lado, los especialistas en higiene y salud mental sabemos, que el envejecimiento neuronal es un proceso que implica la pérdida de neuronas en el cerebro y el peso corporal, lo que produce cambios estructurales y bioquímicos que afectan la memoria, la agilidad mental y la velocidad del procesamiento de la información que recibe la persona con Alzheimer.
Como tal, la enfermedad del Alzheimer afecta las neuronas del cerebro de forma silente y progresiva, lo que provoca que dichas neuronas se degeneren y mueran, ralentizando el pensamiento, la memoria, la orientación, el lenguaje, el aprendizaje y los cálculos.
En tal sentido, conocer las causas que producen los diferentes tipos de demencias, incluyendo la enfermedad del Alzheimer, nos permite disponer de informaciones claves para prevenirlas y manejarlas, sin prejuicios de ninguna índole.
Por lo que hemos visto en el cuerpo de este artículo, evitar el estrés crónico, la ansiedad, el trastorno de ansiedad, la tristeza, el aislamiento y la depresión, implica entre otros, reorganizar nuestro estilo de vida, alimentarnos mejor, dormir un mínimo de siete horas y hacer ejercicios, lo que nos ayuda a prevenir la mayoría de las enfermedades mentales documentadas por Manuel Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V-2018).
Reconocer que somos los arquitectos de nuestras propias vidas, nos compromete cuidar todos nuestros órganos, especialmente, el cerebro, el tubo digestivo, el corazón, los riñones, los pulmones, el páncreas, el hígado y los demás órganos blandos que nos permiten vivir una vida longeva con dignidad, a pesar del deterioro neural propio de la edad.
Finalmente, realizar actividades que nos agreguen valor, evitar consumir alcohol y sustancias prohibidas, establecer nuevas relaciones sociales, compartir más con nuestros seres queridos, amigos y relacionados y, dejar a un lado las personas tóxicas, es una decisión personal que contribuye a prevenir la mayoría de las enfermedades mentales por la neuropsicología y psiquiatría.
“La peor enfermedad mental, es aquella que las personas nos podemos explicar con palabras (ANONIMO).
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