Es común que algunos de los puntos más bellos de la naturaleza de un país sean, a su vez, algunos de los más inhóspitos. La aviación general, y en ocasiones la aviación militar, suelen ser unas de las primeras vías de transporte a estos puntos, sirviendo muchas veces como punto de lanzamiento de algunos de estos destinos turísticos. Tal es el caso en nuestro país del aeropuerto de Punta Cana, el cual inició como un aeródromo doméstico pequeño, dedicado al transporte aéreo a la zona más remota al este de la provincia de Higüey.
El caso del aeródromo doméstico de Cabo Rojo es peculiar, pues cumple una doble función: siendo uno de los aeródromos militares más cercanos a la frontera con Haití, y al estar localizado en el sur profundo, sirve como punto estratégico de vigilancia tanto de la frontera como de las operaciones antidrogas en la zona, y a la vez como el mejor punto de conexión de la aviación civil para toda la zona de Pedernales.
Historia
El aeródromo o aeropuerto doméstico de Cabo Rojo (CBJ, MDCR) inició operaciones durante la década de los 50, como un punto de reabastecimiento y despliegue de avanzada de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD). En 2007, el Departamento Aeroportuario asumió su administración, pasando a realizar operaciones cívico-militares. Su única pista cuenta con unos 4,800 pies, lo que ha permitido operaciones de diferentes tipos, incluyendo un servicio de aerolínea desde el aeropuerto internacional Joaquin Balaguer del Higüero en Santo Domingo Norte, programado varias veces a la semana (ya descontinuado).
Proyección
El desarrollo de los aeropuertos, como el resto de las bienes raíces, está íntimamente conectado al desarrollo económico de la región a la que pertenecen. En el caso de Cabo Rojo, la zona de Pedernales ha permanecido en el olvido por décadas, pero con este nuevo proyecto de desarrollo, a través del Fideicomiso Pro-Pedernales, se espera que la región viva un renacimiento amplio y rápido, que definitivamente reactivará las operaciones en el aeropuerto.
Las proyecciones del proyecto estiman que la inversión total rondaría los 2,245 millones de dólares, y una capacidad final cercana a las 12,000 habitaciones hoteleras. Solo el puerto de cruceros estima recibir unos 300,000-400,000 cruceristas al año, mientras que se espera una generación de empleos cercana a los 15,000.
El Fideicomiso Pro-Pedernales ha establecido en su Master Plan la necesidad de eliminar el aeropuerto doméstico de Cabo Rojo y utilizar sus terrenos para la construcción de hoteles o viviendas, al mismo tiempo que se trabaja en la construcción de un nuevo aeropuerto internacional en la zona de Oviedo, ubicado a unos 25km al este, con una pista, terminal y equipos aptos para operaciones de gran envergadura y vuelos de largo radio, el cual llevaría el nombre de Cabo Rojo.
Supuestas dificultades por viento
Dicho cambio de eliminar el aeropuerto doméstico cívico-militar y mover su operación a Oviedo se fundamenta en supuestos “problemas técnicos” en el presente aeropuerto que, según el Master Plan, presentan dificultades con el viento durante la maniobra de aterrizaje.
Pero los pilotos que visitan constantemente la zona no hablan de un viento que sea técnicamente más difícil o que dificulte de alguna forma el aterrizaje, sino más bien de un viento constante, generalmente de frente, que mantiene una velocidad de unos 20 nudos. Más que dificultar, ayuda a mejorar la operatividad de la terminal, pues los aviones utilizan el viento de frente tanto para reducir su distancia de aterrizaje como su carrera de despegue. Por lo que no nos queda claro de dónde saca el Master Plan dichas conclusiones.
Es nuestra opinión que lo ideal para un proyecto de esta naturaleza es mantener en planes ambos aeropuertos. Por un lado, el aeropuerto doméstico cívico-militar de Cabo Rojo es sumamente barato de operar, y está en el corazón del proyecto. Su función como estación de aviación general y militar puede ser de gran ayuda para el movimiento de VIP’s, aero ambulancias, patrullaje y servicios de emergencia en una zona turística. Por otro, el nuevo aeropuerto internacional de Oviedo pudiera operar simultáneamente como punto de llegada y salida masivo para los miles de visitantes que llegarían a la zona.
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