Si Darializa Ávila perdiera las primarias demócratas en el Distrito 13 de Nueva York, Estados Unidos, la sociedad neoyorquina y, muy especialmente, la República Dominicana y su comunidad allá estarán en serios problemas.

Dichas primarias están ahora entre cinco tenazas de una poderosa maquinaria, con Darializa, una admirable joven dominicana, batallando y enfrentándola.

Una tenaza es el trumpismo y su necesidad de ganar las elecciones congresionales de 2026 y, en ese afán, asegurarse de que los demócratas socialistas liderados por el senador Sanders y el alcalde Mamdani sean los menos posibles en el Congreso; ojalá ninguno.

Otra tenaza es el lobby sionista en su proyecto de guerra y expansión, los oligarcas y tecnofeudales, los megamillonarios, la derecha anexionista latinoamericana y la industria de la guerra, que necesitan sostener al trumpismo y darle más poder. Han intervenido ya con recursos, campañas y maniobras en las elecciones de Ecuador, Argentina, Honduras, Perú y Colombia, por solo mencionar el último año, y en 2020 decidieron desconocer los resultados de las propias elecciones en Estados Unidos.

En el Partido Demócrata se da la tercera tenaza, dada la disputa que se inició hace 10 años cuando impidieron que Bernie Sanders fuera candidato presidencial en 2016. La cúpula, “afilando cuchillo para su propia garganta”, está dispuesta a aliarse con el poder que sea —como suelen hacer todas las cúpulas— con tal de mantenerse y no ceder más espacio.

Dentro de Nueva York, está el poderoso conglomerado que maneja la propiedad de la vivienda y el suelo, y los superricos se benefician de tasas impositivas ventajosas y tarifas salariales injustas. El alcalde Mamdani ha propuesto congelar el precio de la vivienda, subir impuestos a los superricos y mejorar las condiciones de vida y acceso a alimentos y servicios sociales para la clase trabajadora. Ahí está otra tenaza que no quiere que nadie levante cabeza.

Abrazada a las cuatro anteriores, está la quinta tenaza: el capítulo dominicano de la creciente internacional de ultraderecha, abierta y declarada y públicamente trumpista. La ultraderecha dominicana ya ha impuesto políticas aberrantes, cuentan con un presidente metido en el “Escudo de las Américas” y, juntos, han entregado el territorio dominicano como base para operaciones del Comando Sur.

Estos personajes que de “patriotas” no tienen nada cuentan cada día con más apoyo, recursos y tienen grandes aspiraciones: primero beneficiarse y, segundo, ojalá llegar por sí mismos al poder político.

Para congraciarse con los dueños y jefes de la maquinaria, se han prestado a crear una campaña de odio, mentiras y cancelación contra Darializa Ávila, manipulando masivamente un par de post de sus redes sociales, publicados años atrás. Como en Nueva York viven unos 700 mil dominicanos y dominicanas, su labor de intoxicación extrema de la opinión pública ha resultado un negocio interesante, sin que la verdad valga un peso, inoculando miedo y tocando emociones sensibles de la comunidad dominicana; esa misma de cuyos problemas reales ninguno de esos operadores se acuerda jamás.

Por todo esto, si Darializa Ávila pierde, el problema no es ya los otros candidatos: sería un nuevo paso en el experimento de que los oligarcas, los señores de la guerra, los lobbies y conglomerados de poder en Estados Unidos y Nueva York pueden imponerse como sea, en cualquier lugar, y da lo mismo que las elecciones sean limpias o sucias, impidiendo cualquier cambio de políticas en favor de la gente común.

Y si esa maquinaria le gana a Darializa en los centros de votación de mayoría dominicana, gente noble de trabajo que busca salir adelante y ayudar a sus familias, sería un nuevo nivel en que la ultraderecha creciente en República Dominicana demostraría que va por todo; que usarán la intoxicación psicológica y emocional como arma política sin límites; que han apostado a la estrategia de eliminación del contrario como retorno a lo peor del trujillismo y el balaguerato; y que se aliarán a lo que sea, disponibles a cualquier cosa, con tal de incrementar su poder.

Impedir que esa maquinaria se imponga sería una acción de salud pública urgente.

Matías Bosch

Lic. en Ciencias y Artes Ambientales

Escribir para compartir una inconformidad que da fuerzas a estar vivos, un rechazo a dejarnos domesticar, y comunicarnos, hacer juntos un puente indestructible de palabras, ideas y sentires, donde todos enseñamos y todos aprendemos. Matías Bosch‎ Carcuro en Facebook

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