A  la ciudad de Santo Domingo en su 530  aniversario (1496-2026).

En este nuevo aniversario de la fundación de la ciudad,  rindo homenaje al trabajo. Esa actividad social colectiva generadora de riquezas y  que ha hecho que Santo Domingo sea lo que es: un destino cultural y turístico deseado por miles de personas en el mundo. Y como el trabajo no se hace solo, nuestro reconocimiento a las trabajadoras y trabajadores que hacen posible esta ciudad deseada y a veces vilipendiada.

Sin romantizar la ciudad, porque todo no es color de rosa, esta también tiene su “parte atrás” su historia no contada en guías turísticas, memorias gubernamentales y bibliografía del sistema.

Me refiero a la ciudad escondida en la ciudad institucional: la ignorada en análisis económicos, sociológicos y antropológicos. La oculta en economía subterránea, la única que puede explicar que con salarios de miseria,  haya tantas torres inteligentes, tiendas  de artículos y marcas exclusivas, restaurantes de lujo y un parque vehicular de altísimo consumo.

Salvo que exista una patología, en todas las  personas la tendencia es a pensar en lo agradable. Estamos acostumbrados a las imágenes hermosas  de ciudades y países, producidas para la promoción turística o mercadeo del orden político de que se trate. ¡Siempre nos proyectan la cara bonita!

Vendedora de café, Capotillo, D.N. Autor Randy Custodio Brito

En el Santo Domingo internacional, parecería que aquí vivimos de vacaciones 24/7: de playa, en el malecón viendo las olas y leyendo poesía; entre bachata, merengue, dembow y “la 42”; tomando agua de coco, café aromático y caliente y con una “Fría”, para variar…¡Parecería que aquí nadie trabaja!

Pero, no. También existe otra ciudad. La del mundo del trabajo, el formal e informal, la del pluriempleo, la paca, venta de pollos, verduras y habichuelas blanditas en la calle.

También existe la ciudad de la mujer que limpia en una casa, lava y plancha ropa en otra; y en una tercera, cocina, cuida enfermos y hace “mandados”.

Todo no es Polígono Central, avenidas Enriquillo, Anacaona y Sarasota. Esa existe, si. pero no es la única.

Y en todas las ciudades que existen dentro de la ciudad de Santo Domingo,  hay mujeres y hombres de trabajo, quienes mantienen este país de pie; que derriten y transforman el hierro, pulen madera, piedra… y aprenden de tecnología “a puro cañón”.

Los encantos de esta ciudad, existen también, gracias a la creatividad de estos hombres y mujeres de trabajo, a su dedicación y disciplina laboral y  casi siempre mal pagados; marginados de los beneficios de las riquezas colectivas que producen, y concentradas cada vez en menos manos.

Buhonero del mar De Virtudes Alvarez

La ciudad parte atrás, es la de estos trabajadores y trabajadoras que tantas veces vemos peleando por su derecho a la alegría, al disfrute de los espacios públicos; que reclaman servicios de salud de calidad, que por lo menos les permita morir con dignidad.

Esa ciudad también está de cumpleaños.

Virtudes Álvarez

Dirigente político

Mujer, política, activista social, dirigente del MIUCA y del Frente Amplio.

Ver más