El mes de noviembre es el espacio temporal del año que dedicamos a reconocer de forma explícita el valor de la familia. Muchas son las virtudes de este grupo social natural tan crucial, al momento de preparar a las personas que luego formarán parte de la sociedad.
La familia es el verdadero lugar donde se celebra la vida. Incontables son las personas que fueron marcadas favorablemente por sus experiencias familiares, y luego fueron grandes referentes que impactaron de forma saludable en los demás.
De igual forma, son también innumerables los casos de quienes tuvieron que sobrevivir a determinados ambientes familiares adversos, que no favorecían el desarrollo saludable de sus integrantes.
Decía Jhon Ackerman, uno de los grandes referentes mundiales de la salud mental, y pionero de la terapia familiar, que “La familia es el lugar que construye salud, pero también enfermedad”. La sabiduría de esta frase se encuentra en los siguientes aspectos:
- Es el primer entorno humano e interpersonal que permite el contacto con lo que llamamos vida.
- Las primeras conexiones cerebrales no surgen en un vacío, sino más bien en un espacio creado por dos seres que se enamoraron y decidieron formar un entorno natural que aporta sentido de pertenencia, propósitos e inspiración para vivir, y que se llama familia.
- Allí las personas no son amadas por su rendimiento ni por lo que tienen, sino que el amor es incondicional, ¡te aman porque sencillamente eres persona y te consideran muy importante porque formas parte de la familia!
- Es el espacio donde se construyen las bases para la satisfacción de las principales necesidades, entre ellas: aceptación, seguridad, amor, confianza, auto estima, sentido de identidad, pertenencia, sobrevivencia, las primeras formas de empoderamiento y autonomía futura.
- La familia representa una fábrica real de nutrientes afectivos que son necesarios para impulsar motivaciones significativas que luego serán el valladar que impedirá el desarrollo de muchas enfermedades mentales.
Así como existen todas esas cualidades, lo cierto es que lo contrario también suele ocurrir. Hay condiciones en los hogares que cuando están presentes se convierten en los principales factores de amenazas a la salud mental de sus integrantes, entre ellas:
- Insultos degradantes hacia los niños y las niñas
- Correcciones con violencia física
- Divorcios destructivos entre los padres
- Experiencias de abusos sexuales dentro de los hogares
- Consumo y adicciones a distintas drogas
- Violencia estructural que conlleva que los padres no se ocupen de los hijos
- Violencia hacia las mujeres dentro de los hogares
- Actitudes de negligencia en la educación de los hijos
- Falta de seguimiento a la formación escolar
- Discriminación
- Impedimentos para que los niños se diviertan y socialicen
Dentro de las consecuencias que estos tipos de experiencias suelen tener en los integrantes de las familias, sobre todo los niños, tenemos:
- Cuando ocurren vivencias como las mencionadas, es muy probable que sucedan repetidas veces, lo que aumenta los daños físicos y psicológicos, los cuales podrían ser crónicos con el paso del tiempo.
- Creación de discapacidades, entre las cuales se encuentran: dificultades para aprender, falta de autonomía, y varias enfermedades, entre ellas la depresión, trastornos de ansiedad, estrés pos trauma, adicción a drogas, entre otras.
- Desconfianza patológica en los demás y la vida.
- Aislamiento y soledad patológica.
- Sensación de vacío interior
- Actitudes hostiles y violentas hacia los demás
- Desesperanza aprendida
- Sensación interna de vulnerabilidad
- Sensación de indefensión
- Dificultades para establecer relaciones con los demás
- Impedimentos para disfrutar o sentir placer
- Impulsividad o tendencia a actuar sin pensar
- Sobre reaccionar de forma negativa ante cualquier situación adversa
- Vivir el presente como si estuvieran respondiendo al sufrimiento del pasado
- Exagerar las experiencias mínimamente dolorosas, transformándolas en estados de angustia permanente
- Imposibilidad de aprender de la experiencia pasada
- Evasión de mirar hacia dentro por miedo a si mismos
La clave aquí es entender que la tarea de formar familia comienza con la consciencia de estar preparados para cuidar, proteger, amar y acompañar de forma compasiva y paciente a todos los que pertenecemos a este espacio natural donde en vez de enfermedad debemos aportar salud.
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