El Gran Foro Nacional sobre la Visión y el Futuro de las Fuerzas Armadas de Haití se llevará a cabo los días 21, 22 y 23 de agosto de 2026. Es una verdadera hazaña del Ministro de Defensa, el Sr. Mario Andrésol, ex número uno de la Policía Nacional de Haití bajo los mandatos de tres presidentes de la República. 

Aprovechamos la ocasión para revisar, a través de los archivos del diario oficial de la República de Haití, Le Moniteur, una cooperación olvidada: la misión militar francesa en Haití (1884-1888) y las metamorfosis del Ejército nacional. A finales del siglo XIX, bajo la presidencia de Lysius Salomon (1879-1888) Haití intenta una apuesta audaz: modernizar y profesionalizar esta fuerza sin alterar su espíritu nacional, recurriendo a la experiencia técnica francesa.

En la edición del diario Le Moniteur fechada el 3 de noviembre de 1884, el presidente Salomon utiliza sus prerrogativas constitucionales para decretar la fundación de una Escuela Militar en la capital, Puerto Príncipe. Le Moniteur del 3 de febrero de 1887 anuncia oficialmente la firma en París de un contrato para el envío de una misión militar francesa a Puerto Príncipe. Pocos días después, en su edición del 17 de febrero de 1887, el diario oficial detalla con precisión la organización de los cursos teóricos y prácticos impartidos en el Palacio de la Industria de Puerto Príncipe, que abarcaban las tres armas fundamentales de la época: la infantería, la artillería y la caballería. A través de esta temprana iniciativa, el gobierno haitiano ya buscaba ofrecer una carrera estable tanto a los soldados como a los jóvenes civiles entusiastas, admitidos como alumnos libres bajo la autorización del ministro de la Guerra.

Tras un año de riguroso ejercicio, esta cooperación técnica llegó a su fin reglamentario. El 9 de febrero de 1888, Le Moniteur publica la carta oficial de despedida del jefe de la misión, el comandante Léon Charles Eugène Durand (4 de septiembre de 1846 – 10 de septiembre de 1925), oficial diplomado de estado mayor, dirigida a «Su Excelencia el Presidente de la República de Haití».

Más allá de la transmisión de competencias tácticas, el objetivo fundamental de la misión Durand era inculcar una cultura de organización e institucionalización republicana. Así, el comandante Durand destacaba su esperanza de dejar en el país instructores locales capaces de difundir en sus respectivos regimientos «los hábitos de orden, exactitud, compostura, respeto a la autoridad, obediencia y disciplina, sin los cuales no hay ejército».

Esta armonía técnica vino acompañada de una estima diplomática recíproca. Durand expresa su «respetuosa gratitud» hacia el presidente Salomon y saluda «la acogida tan simpática» de la primera dama. Este sentimiento era ampliamente compartido por las élites y la población locales. De hecho, Le Moniteur del 4 de febrero de 1888, al informar sobre la inminente partida del comandante Durand y de los capitanes Lebrun y Chastel, evoca el «profundo pesar» suscitado por su marcha, calificando a los delegados de «oficiales distinguidos» que se habían ganado «la más viva simpatía en Puerto Príncipe».

Apenas unos meses después de esta partida, la presidencia de Salomon llegaría a su fin en un contexto de graves disturbios políticos que condujeron a su caída en agosto de 1888. No obstante, este episodio documental preservado por Le Moniteur queda como testigo de una época de intercambio técnico y respeto republicano transatlántico; una tregua de soberanía compartida antes de las rupturas doctrinales del siglo XX.

En 1904, a imitación de la compañía de los «Giboziens» que el sargento francés Giboz había constituido en la capital (1903), Alfred Nemours Auguste fundó en su ciudad natal el cuerpo de los «Alfrédiens», una compañía de instrucción militar que reclutaba en sus filas a casi todos los hijos de la burguesía de Cabo Haitiano.

La ruptura más radical se produjo en el siglo siguiente, durante la ocupación estadounidense que se extendió desde 1915 hasta 1934. Al desmantelar el antiguo ejército nacionalista heredero del siglo XIX para sustituirlo por la Gendarmería de Haití (septiembre de 1915) —convertida luego en la Guardia de Haití (1928)—, el ocupante estadounidense rompió definitivamente el cordón umbilical entre el ejército y sus raíces populares. Esta nueva fuerza, moldeada por los Marines, ya no estaba concebida para defender la soberanía territorial frente al extranjero, sino para mantener el orden interno y aplastar las insurrecciones. La Guardia de Haití se transformó oficialmente en el Ejército de Haití el 29 de marzo de 1947.

Le Moniteur del 4 de agosto de 1958 publica el acto oficial del presidente François Duvalier que establece la creación y reorganización de las Fuerzas Armadas de Haití (FAd’H), un decreto que marca un punto de inflexión político crucial para el país. Consciente de la capacidad de injerencia de este ejército proestadounidense, que había puesto y quitado presidentes a su antojo durante toda la primera mitad del siglo XX, Duvalier lo reformará por completo. Al centralizar el mando militar en manos del Ejecutivo, este decreto permitió al poder presidencial iniciar un control drástico de las fuerzas de seguridad, abriendo así el camino para la creación paralela de milicias paramilitares y la consolidación definitiva del régimen duvalierista.

En 1995, las realidades políticas propiciaron la disolución del ejército para sustituirlo por la Policía Nacional de Haití, antes de su remobilización oficial el 17 de noviembre de 2017 por el presidente Jovenel Moïse.

Gilbert Mervilus

Historiador

Nacido en Puerto Príncipe en el año 1963, Gilbert Mervilus es especialista en historia, pintura y literatura haitiana. Tras realizar sus estudios en la capital del país, se especializó en Gramática, Historia de la Lengua Española y Literatura de España y América Latina en diversos cursos de formación. Posteriormente ha realizado estudios avanzados en Literatura y Arte francés. Inicia sus actividades como profesor de español en 1986, a las que siguieron las de Traductor e Intérprete en 1988; Traductor de Corresponsales Extranjeros en Prensa; Profesor de Español en la Universidad de Quisqueya (1998–2001); traductor en el Ejército de la E.U.A. de 1993 a 1994; traductor e Intérprete Oficial del Ministerio de Salud Pública (2001–04). Es autor de numerosas publicaciones y conferencias [ La Historia de la Pintura Haitiana ,Costa Rica, 1988; La Pintura Moderna,1993; Una Nueva Cotización del Arte Haitiano,octubre1994]; y traductor jurado.

Ver más