En nuestro artículo de la semana pasada explicábamos la importancia que tiene para la aviación global el combustible que sale del golfo Pérsico, y cómo la presente guerra en esa zona ha dejado atrapados millones de barriles de petróleo que han tenido que ser suplidos por otros mercados. Esto, a su vez, ha creado una crisis de abastecimiento y una subida importante en los precios del petróleo, pero en especial en los precios y cadenas de suministro del combustible de aviación.

Nuestro país, como una de las principales economías ligadas al sector aeronáutico a través del turismo en la región, debe ir preparándose para una situación complicada a finales del verano, si esta guerra de Medio Oriente no se resuelve para esa fecha. Al igual que se prepara la Unión Europea y los países asiáticos, debemos comenzar a prepararnos para posibles reducciones en capacidad de suministro.

Capacidades de almacenamiento en RD

Como explicábamos la semana pasada, el combustible de aviación Jet Fuel A (también conocido como «Aviation Turbine Fuel» o AVTUR) es un derivado del petróleo, el cual se produce en refinerías en todo el mundo. En el caso de la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA), esta importa y produce, a través de refinamiento de crudo, unos 2890 galones de Jet Fuel al día (34 000 barriles) y tiene una capacidad de almacenamiento en sus tanques de 9 787 554 galones (233 037 barriles), siendo esta la mayor cantidad de almacenamiento disponible en el país.

Por su parte, los diferentes aeropuertos del país cuentan con diferentes capacidades, sumando un total de unos 3 500 000 galones de almacenamiento entre los 7 principales aeropuertos nacionales. Esto, sumado a la capacidad de almacenamiento de REFIDOMSA, nos provee de unos 13 287 554 galones de Jet Fuel de almacenamiento total en el país. Pudiera sonar como un gran número, pero cuando lo sopesamos con el consumo diario y comparamos con estándares internacionales, nos encontramos con cierta debilidad.

De acuerdo con datos de la Junta de Aviación Civil (JAC) de República Dominicana, el país recibió en mayo de 2025 unos 8700 vuelos de diferentes regiones del mundo. Entre estos se encontraban aeronaves de fuselaje ancho y fuselaje angosto, las cuales en promedio consumieron unos 44 600 000 galones de combustible Jet Fuel durante ese mes, siendo el promedio diario de unos 1 486 667 galones. Esto supone una reserva promedio de almacenaje de unos 9 días totales de combustible.

Estándar y preparación internacional

La Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) recomienda que los países deben contar con una reserva de combustible de aviación por encima de los 23 días de consumo totales para considerarse bien abastecidos. Una caída por debajo de 23 días es considerada baja reserva, mientras que una caída por debajo de 10 días es considerada crítica. Esto, porque la totalidad de estos combustibles, ya sea en crudo o en su producto final, se traslada generalmente por barco, y cualquier retraso en el envío de barcos puede tomar días para resolverse.

Como hemos visto en nuestro análisis, la República Dominicana, en la mejor de las circunstancias, cuenta con alrededor de 10 días de combustible de aviación, lo que la posiciona en una constante clasificación de reserva crítica. Esto supone que, en caso de cualquier atraso de los barcos que nos suplen con crudo o con Jet Fuel, el país pudiera verse en una situación crítica de abastecimiento. Si a esto añadimos que la capacidad diaria de refinamiento de Jet Fuel (AVTUR) es de solo 2890 galones, mientras el consumo diario promedio en el país es de 1,5 millones de galones (según la página de REFIDOMSA), no pudiéramos suplir la demanda solo con el refinamiento nacional en caso de retraso de barcos.

Recomendaciones

Es obvio que el país (al igual que harán muchos al final de esta crisis) debe comenzar por invertir más en su capacidad de refinamiento de petróleo y almacenaje de Jet Fuel: llevar sus reservas a la cantidad de más de 23 días de consumo total recomendable, pero también establecer planes de acción en caso de desabastecimiento para priorizar las operaciones más críticas. Entre estos se encuentran:

Primera etapa (situación internacional actual)

  • Sopesar la contratación de buques tanqueros para ser utilizados como almacenaje.
  • Establecer una reserva estratégica para sus fuerzas armadas.
  • Eficientizar el uso de su espacio aéreo para reducir consumo durante llegadas y salidas.
  • Mejorar su sistema de pronóstico meteorológico y manejo de fenómenos meteorológicos adversos a la aviación para reducir patrones de espera, desvíos, aproximaciones frustradas, etc.

Segunda etapa (agudización de crisis a final de verano)

  • Prohibir el uso de escalas técnicas para reabastecimiento de combustible.
  • Prohibir la operación tankering hacia otros países, mientras se incentiva el tankering desde otros países hacia RD.
  • Establecer sistema de slots para reducir tiempos de espera en calles de rodaje.

Estamos ante una crisis global de escala incomparable; el sistema internacional de aviación civil está sumamente interconectado, y una situación de crisis en un punto afecta a todo el sistema como un efecto dominó. Nuestras autoridades deben tomar cartas en el asunto y crear grupos de análisis interagencial e interdisciplinario para poder afrontar este tipo de situaciones de la manera más inteligente y eficiente posible.

Francisco Díaz

Capitán de aerolíneas

Francisco J. Díaz es capitán de Boeing 747 en una aerolínea de los Estados Unidos, con más de 20 años de experiencia. Es egresado de la licenciatura y la maestría en Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, en Daytona Beach, Florida. Además, es presidente y fundador de las organizaciones sin fines de lucro Consejo de Capitanes y la Asociación Dominicana de Aviación General (ADAG). Asimismo, es miembro del consejo asesor de la Asociación de Pilotos Dominicanos en el Exterior (DPA, por sus siglas en inglés).

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