Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros fueron icónicos muralistas mexicanos admirados mundialmente. Sobre Rivera, puedo relatar que nació en Guanajuato en 1887 y teniendo 15 años viajó a Ciudad de México para educarse en una reputada academia de pintura; simultáneamente, allí logró formarse sólidamente en literatura, historia y política orientado por destacados intelectuales. Teniendo esa formación pictórica y multicultural, proponiéndose solidificar su formación viajó a España, Francia e Italia. Cuando lo consideró prudente regresó a México donde laboró en la Secretaria de Educación. En 1927 viajó a Rusia cumpliéndose 10 años de haberse establecido allí el comunismo. En 1931 viajó a Estados Unidos y en el Instituto de Arte de California pintó un mural destacando el trabajo agrícola de esa región. Así mismo en 1932 en Detroit pintó por encargo de Edsel Ford, dueño de la firma automovilística Ford, un mural titulado “El Hombre y la Industria”  destacando la beneficiosa relación entre el hombre y la maquinaria.

En 1933 Nelson  Rockefeller, heredero de la más grande fortuna del mundo, le solicitó que pintara, un mural en el majestuoso edificio que estaba construyendo en Nueva York,  el Rockefeller Center que se erigía a pesar de que el país estaba sufriendo los estragos de la crisis económica iniciada en 1929, la más terrible de la historia y que abarcó a todo el mundo. El mural se llamaría “EL HOMBRE EN LA ENCRUCIJADA”. Según Rivera debería titularse “EL HOMBRE ANTE DOS VÍAS”, que podrían ser comunismo y capitalismo. Iniciando el siglo XX Nueva York se convirtió en destino de los más acaudalados americanos, por tal razón en Nueva York convergían varios multimillonarios advenedizos procurando su primacía en esa ciudad y, buscando ese objetivo, algunos promovieron construir inéditos edificios como el Chrysler y el Empire State. Algunos actuaron filantrópicamente, con la difusión cultural favoreciendo la comunidad. Bajo ese esquema, Abi Rockefeller apasionada del arte y esposa de Nelson Rockefeller, auspició la creación del inigualable Museo de Arte Moderno, el famoso “MOMA”, Museum of Modern Art que desde su fundación hasta hoy ha constituido un icono o referente para los museos, mundialmente. Abi le indicó a su esposo que a la sobriedad y solemnidad del Rockefeller Center habría que agregarle un toque de solaz para que sus visitantes se relajaran deleitándose en su vestíbulo al observar una atrayente y cautivadora obra de arte que correspondiera con la naturaleza intrínseca de esa edificación. Prontamente Rivera inició su pintura, pero días después los visitantes al vestíbulo observaron en el mural algo insólito pues en el centro aparecía la cara de Lenin, padre del comunismo mundial. Los rumores llegaron a los oídos de Nelson Rockefeller quien increpó a Rivera reclamándole que en los bocetos discutidos sobre el contenido del mural no aparecía el rostro de Lenin y, consecuentemente, le pidió a Rivera que quitara el rostro de Lenin. Siendo Rivera genial pintor y comunista a la vez contestó que no quitaría a Vladimir Lenin aduciendo que esa petición conculcaba la libertad creativa del artista.

De ahí en adelante comenzó una polémica pública sobre tan importante obra, ya avanzada. Primeramente, se colocó un mantel cubriendo el mural. Crecieron olas de opiniones divididas en medio de confrontaciones ideológicas insalvables. Apoyadores de Rivera portaban pancartas que expresaban: “¡pueden tumbar la pared, pero no la verdad!”. Las pancartas de los opositores de Rivera decían “¡Rivera engañó a Rockefeller!”. Por su parte Rivera señaló que si tumbaban el mural lo pintaría en otro lugar donde todo el mundo pudiera verlo sin ningún tipo de condicionamiento ni limitación alguna. Cumpliendo con esa expresión Rivera pintó un mural similar al de Rockefeller en el Museo del Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México nombrándolo “EL HOMBRE CONTROLANDO EL UNIVERSO”, Hoy puede observarse libremente en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. Puede suponerse que cuando Nelson Rockefeller solicitó a Rivera que pintara el mural del Rockefeller Center ignoraba que Rivera fuera comunista como también lo era su esposa, la muy reconocida pintora Frida Kahlo. Después de la muy difundida controversia con Rockefeller, la vida artística de Rivera fue opaca mientras que otros muralistas mexicanos destacados, como Orozco y Siqueiros, prosiguieron desarrollando sus vidas, como era de esperarse, cosechando crecientes éxitos personales y artísticos.

Eulogio Santaella

Ingeniero

Ingeniero. Fue administrador del Consejo Estatal del Azúcar y embajador en Washington. Profesor universitario. Empresario.

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