Muchas personas descubren que algo no anda bien en sus vidas cuando el cuerpo comienza a hablar: insomnio, cansancio persistente, dolores, ansiedad, palpitaciones o problemas digestivos. Lo que a veces ignoramos es que mente y cuerpo nunca han estado separados.

Para nuestra salud física, mental y el bienestar social, es esencial la buena comunicación en el eje mente-cuerpo. Hoy en día, lamentablemente tenemos deficiencias en dicha comunicación, pero es importante que sepas que puede solucionarse.

Desde hace años desarrollo un programa de meditación terapéutica en CEDIMAT, un centro hospitalario en el que se manejan patologías complejas.

Se ha reconocido el valor de la meditación para reforzar la salud tanto mental como física y en muchos hospitales prestigiosos alrededor del mundo se ha incluido esta práctica también.

Las evidencias científicas señalan cada vez más que las patologías físicas podrían tener entre sus posibles factores causales algún desequilibrio psicológico, lo que ha aumentado progresivamente las filas de los trastornos reconocidos como psicosomáticos.

Tal vez en alguna ocasión has notado niveles de agitación en tu organismo que no te parecen justificados, que te resultan incómodos, pero que, aunque quisieras, no logras regularlos.

Por otro lado, en ocasiones tienes que hacer algo y sientes que tu cuerpo no te responde, que se muestra indiferente a lo que se está requiriendo.

En ambos casos señalados, la mente capta al cuerpo como un obstáculo o problema y no como su principal instrumento de manifestación o integración al mundo en que vivimos.

El sistema nervioso es el puente que comunica o integra todo lo que somos, tanto de forma sensorial como secretora o motora. Los estímulos llegan de diversas formas, entre ellos podríamos señalar el dolor, y nuestras respuestas ocurren como neurotransmisores, hormonas, secreciones diversas o movimientos.

El cuerpo habla a tu cerebro, informándole todos los eventos que acontecen en cualquier parte de tu organismo. El cerebro envía mensajes a cada célula, coordinando sus actividades. A un nivel superior está tu mente, que a veces favorece el buen funcionamiento de tu cerebro, pero a veces lo obstaculiza.

Es muy importante recordar que al intestino se le ha denominado metafóricamente como el segundo cerebro por la cantidad de neuronas que tiene, además de la participación de la microbiota (o flora intestinal); esto le permite cierto funcionamiento independiente o autónomo, intercambia influencias con el cerebro e influye en nuestros estados emocionales y conductas.

El cuerpo inicialmente susurra, luego habla y, si nunca le hacemos caso, finalmente grita. A veces, cuando ya ha gritado, tenemos poco que hacer.

Hoy se nos enseña de manera extensa todas las deficiencias, limitaciones y riesgos que tiene nuestra salud, pero conviene que también conozcamos los recursos que tenemos para sanarnos a nosotros mismos. No solamente los medicamentos nos devuelven la salud; nuestro propio organismo tiene un papel esencial frente a las enfermedades.

Algunas personas solamente reconocen el estrés cuando ya están somatizando, o la sed cuando tienen enfermedades por su poca ingesta de agua. También podrían creer tener hambre sin tenerla o mantenerse cansados sin saber por qué.

Este tipo de alteraciones pueden producir patologías como hipertensión, dolores crónicos, arritmias, colon irritable, insomnio, constipación, fatiga crónica, depresión, ansiedad, deficiencias cognitivas, burnout, enfermedades autoinmunes, entre las más frecuentes.

Hace varias décadas, cuando comenzaba a desenvolverme como médico, la hipertensión arterial era usualmente diagnosticada en adultos mayores de 50 años; sin embargo, cada vez es más fácil encontrar hipertensos incluso menores de 30. Podemos tratar de ignorarlo, pero hay evidencias que nos están mostrando que se está produciendo un cambio no saludable en nuestros estilos de vida.

Estamos perdiendo la capacidad de atender las señales de nuestros cuerpos, interpretar nuestras emociones y reconocer cuando se altera la homeostasis o equilibrio biológico interno. Necesitamos un reentrenamiento neurofisiológico consciente.

En este preciso momento, no importa dónde te encuentres, con los ojos abiertos o cerrados, siente todo tu cuerpo, trata de sentir cada parte de él. Normalmente solemos prestar atención a una parte del cuerpo solamente cuando nos duele. Procura sentir en este momento las partes que te están informando que todo está funcionando de manera excelente.

Nota tu respiración y siente cómo late tu corazón; reconoce con gratitud cómo esas actividades te mantienen funcionando correctamente.

Si alguna parte de ti está enferma, imagina cómo tu cuerpo y tu mente están trabajando para mejorarla, algo similar a lo que observas en una construcción: llegan los materiales y se corrigen las alteraciones que pudieran haber. No podría asegurarte que sea efectivo, pero si tú lo creyeras, podría serlo.

Estos ejercicios mentales aparentemente funcionan, de acuerdo con investigaciones realizadas sobre el mindfulness. Pero incluso si no funcionaran, difícilmente te harán daño.

Referencias:

Bustos-Fernández, L. M. (2022). Eje cerebro-intestino-microbiota. Importancia en la práctica clínica. Revista de Gastroenterología del Perú, 42(2), 106–114. https://revistagastroperu.com/index.php/rgp/article/view/1438

Díez, G. G. (2022). Investigación de mindfulness en neurociencia cognitiva. Revista de Neurología, 75(4), 121–130. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11502212/

Kang, S. S., Sponheim, S. R., & Lim, K. O. (2020). Interoception underlies the therapeutic effects of mindfulness meditation for post-traumatic stress disorder: A randomized clinical trial. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaginghttps://arxiv.org/abs/2010.06078

Luis Ortiz Hadad

Médico

El Dr. Luis Ortiz Hadad, nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 17 de septiembre del 1958. Graduado de Doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en el 1983. Realizó estudios de Filosofía y Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca, España (1984-1986). Se especializó como Cirujano General en el Hospital Central de las FFAA-Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en (1988-1992). Haciendo la subespecialidad en Cirugía Colorrectal en Marsella, Francia (2000-2001). Es Psicólogo Clínico egresado con los máximos honores de la Universidad de la Tercera Edad (2022). Ha sido profesor de Anatomía y Cirugía por más de 20 años en la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Es miembro del Comité Editor de la Revista Archivos Médicos Dominicanos (AMED). Presidente de la Sociedad Dominicana de Coloproctología (2011-2013), Presidente de la Academia Dominicana de la Medicina (2016-2018) y Presidente de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores (2023-2025). Es miembro del Colegio Médico Dominicano, del Colegio Dominicano de Cirujanos, de la Sociedad Dominicana de Coloproctología, Asociación Latinoamericana de Coloproctología, Academia Dominicana de Medicina, del Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI) y de la Sociedad Dominicana de Médicos Escritores. Presta sus servicios como Cirujano Coloproctólogo y Coordinador del Internado de Cirugía de la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en el Centro de Diagnóstico Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT), donde también desarrolla desde el 2022 un programa de Meditación Terapéutica Racional Emotiva. Es escritor de artículos semanales en el periódico acento desde el 2020 y es autor de los libros: Cincuenta Reflexiones. Breve guía para el Homo sapiens y Piensa bien, Vive mejor: Una terapia racional emotiva social. Es reconocido por sus actividades a favor de un mayor desarrollo humano como estrategia prioritaria para el mundo de hoy y enseñanzas de autoayuda basadas en las neurociencias.

Ver más