Mito 4: El gasto en atención en salud a los inmigrantes haitianos es una pesada carga económica que RD no soporta y las parturientas haitianas están ocupando la mayoría de las camas de las maternidades del país (cont.)
Pese a la relevancia y el nivel de gravedad que en el país se otorga a la llamada “carga económica” o “insostenible gasto” en salud en que incurriría el Gobierno dominicano en la atención en salud a los inmigrantes haitianos y sus descendientes, las datos oficiales existentes sobre el costo del consumo de servicios de atención salud son controvertidos, están desactualizados; y como agravante de este deplorable cuadro, en la gestión anterior del Ministerio de Salud (MSP) se desmanteló la Unidad de Cuentas Nacionales en Salud (UCNS), una unidad especializada en la materia encargada de estimar anualmente –aunque con notable retraso- la inversión total en salud y por tipo de servicio, la cual funcionó durante más de 10 años. La discontinuidad de este esfuerzo es reveladora de que la transparentización y mejora de las estadísticas del gasto público y privado en salud no está en la agenda de prioridades de las dos entidades rectoras del sector salud.
La última estimación de la inversión pública en salud en la población de origen haitiano disponible es la realizada para el año 2018 por el Servicio Nacional de Salud (SNS), en cuyo último informe Estimación del Gasto en Salud de República Dominicana en Población Migrante se estiman los costos unitarios por tipo de servicio, tomando como referencia los precios promedio por servicios brindados a pacientes en el Hospital Moscoso Puello reportados para el último trimestre 2014 y el per cápita del Plan Básico de Salud del Seguro Familiar de Salud, indexados o ajustados con el Índice de Precios al Consumidor (IPC) (Base diciembre 2010) del Banco Central.
La inversión total en salud en inmigrantes haitianos que resulta de esta estimación es de RD$ 2,562,801,350, de los cuales la mitad (50.4%) se dedicó a emergencias, 22% a consultas, 10.2% a internamientos, 9.4% a cirugías, y apenas 7.9% en atención a partos vaginales y por cesárea. Estas atenciones otorgadas a la población migrante se financian principalmente con los recursos contemplados en el Presupuesto Nacional a tres Programas Presupuestarios de atención en salud. El presupuesto total ejecutado en ese año 2018 por esos programas fue de RD$29,401.9 millones de pesos, por lo que la inversión en salud en los haitianos representa el 12.6% de este total. Pero si los más de 2,500 millones se comparan con el presupuesto total de 144,348.6 millones ejecutado por el MSP, el porcentaje es apenas el 2.9%. En particular, el “gasto” total en partos a mujeres de origen haitiano fue de sólo RD$255.3 millones, el 10% de la inversión total.
En aras de tener unas estimaciones más recientes, indexé los costos de los 5 servicios de atención al 2024 incluidos en los cálculos anteriores, aplicando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente al grupo de bienes y servicios de salud, de base anual: octubre 2019-septiembre 2020 =100 del Banco Central para el grupo de bienes y servicios en salud. Al multiplicar cada valor estimado del costo por el número de atenciones en cada servicio obtuve los siguientes resultados: la inversión total en inmigrantes haitianos es de RD$6,346,599,895, cifra bastante distante del monto de RD$10,000 a 15,000 millones que recurrentemente difunden los actuales director del Servicio Nacional de Salud y el Ministro de Salud, y que ha validado y divulgado el actual Presidente de la República en escenarios internacionales.
La distribución actual de la inversión en salud en los inmigrantes haitianos por tipo de servicio es la siguiente: 49.5% dedicado a emergencias, 21.5% a internamientos, 11.5% a cirugías, 9.5% a consultas y sólo 8.0% a partos. En términos absolutos, la inversión en partos es de RD$506,441,644, estimación muy por debajo de la estrambóticas cifras oficiales y oficiosas que con frecuencia circulan en los medios.
En los últimos 7 años (2018-2024) el monto total de los recursos presupuestarios públicos dedicados a la atención en salud más que duplicaron, tanto los destinados a haitianos como a dominicanos, debido no sólo al incremento en los precios de los servicios, sino también al aumento del número de atenciones. Si bien la demanda de servicios por parte de los haitianos aumentó en mayor proporción que la de los nativos, en el caso de los partos, el aumento fue mayor en las parturientas dominicanas.
Por otro lado, el “gasto” per cápita en salud de los haitianos está muy por debajo del de los dominicanos. De acuerdo con una estimación realizada en el ya citado estudio de OCDE-OIT Cómo los inmigrantes contribuyen a la economía de República Dominicana, el gasto per cápita en salud de los inmigrantes en 2007 era de RD$2,197, mientras que el de los nativos era de dominicanos RD$2,293.
En todo caso, aun en el escenario en que fuese cierto el híper exagerado monto total de 20,000 millones de pesos del “gasto” público en salud en los haitianos, apenas representaría el 12.3% de los RD$247,989 millones de ingresos que en 2017 aportan en total al PIB los trabajadores inmigrantes haitianos.
A manera de conclusión, las estadísticas oficiales y oficiosas de usos de servicios de salud de la población de origen haitiano y los montos de inversión (no gasto) del Estado dominicano en las atenciones que les brindan los centros públicos de salud muestran, primero, que dicha inversión total, al que se llama erróneamente gasto, no es ninguna carga económica, ni tampoco los inmigrantes haitianos son depredadores de los servicios obstétricos, pues esa inversión es parte de la inversión en la reproducción de la fuerza de trabajo que constitucionalmente corresponde al Estado; y segundo, que apenas un parte ínfima parte del “gasto” en salud que se está destinando a la atención obstétrica de las llamadas “parturientas” haitianas puede catalogarse de acción solidaria o ayuda humanitaria, “sacrificio” o “gasto solidario” del Estado dominicano al vecino país Haití.
El sobredimensionamiento de los servicios que brindan las maternidades del país a pacientes de origen haitiano, y en particular los servicios obstétricos en hospitales fronterizos y provincias cañeras, no es más que atajo que gatilla el permanente escándalo mediático de las llamadas “parturientas” haitianas, que en su versión más extrema la califican demencialmente como una "invasión de vientres” a República Dominicana o “Guerra Híbrida Migratoria” que "amenaza gravemente nuestra identidad nacional ", al ser esas mujeres transeúntes transfronterizas utilizadas como punta de lanza de un supuesto oscuro plan “fusionista” cuidadosamente elaborado para “insertar” demográficamente una subpoblación haitiana con las supuestas macabras intenciones estratégicas de un reemplazo demográfico generacional que condenaría a la población nativa a ser una minoría demográfica.
Debido a las omisiones y sesgos ideológicos y políticos implicados en la idea de la supuesta “carga” del “gasto” en salud en haitianos que oscurecen el impacto real de la inmigración haitiana, conviene, a los fines de evitar establecer o validar relaciones espurias con consecuencias para políticas y medidas migratorias que adopte el Gobierno; y dada la opacidad en el manejo oficial de las cifras sobre la magnitud del gasto en salud y los servicios que se prestan a los inmigrantes haitianos y sus descendientes en RD y el ruido mediático que producen con el drama de las “parturientas” haitianas funcionarios públicos del sector salud, políticos y legisladores -el que amplifican no solo los minúsculos sectores y grupos neonacionalistas xenófobos y racistas, sino incluso dirigentes del Colegio Médico Dominicano y algunos líderes religiosos-, promoviendo hostilidad y odio hacia esos ciudadanos inmigrantes que acusan un alto grado de exclusión social, el Gobierno dominicano -vía el Ministerio de Salud y el Servicio Nacional de Salud- está en el imperioso deber de transparentizar y actualizar las estadísticas oficiales de la inversión en salud a la población de origen haitiano.
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