La historia de la oftalmología en el Caribe no es una simple cronología de avances médicos, sino un relato complejo que refleja las convulsiones geopolíticas, demográficas y sociales de la región. Es un camino que va desde la atencion a esclavos hasta la era de la inteligencia artificial. Desde la llegada de los colonizadores hasta la implementación de diagnósticos asistidos por inteligencia artificial (IA) en 2025, el cuidado de la visión ha oscilado entre la medicina académica, la etnobotánica de supervivencia y la diplomacia internacional.

La fundación de la especialidad en la región fue traumática. El evento epidemiológico más significativo fue la introducción del tracoma a través de la trata transatlántica de esclavos. Las condiciones de hacinamiento en los barcos negreros convirtieron estas naves en incubadoras para la bacteria Chlamydia trachomatis. En las plantaciones, el cuidado ocular era una gestión de "activos económicos" más que un fin humanitario. Ante tratamientos coloniales brutales como sangrías y sustancias cáusticas, las poblaciones esclavizadas desarrollaron una "oftalmología popular" basada en la flora local: Llantén (Plantago major): Usado en República Dominicana y Puerto Rico para el pterigión. Cerasee (Momordica charantia): Empleado en Jamaica y Haití para infecciones oculares. Eyebright (Euphrasia officinalis): Adaptado en el Caribe anglófono bajo la "Doctrina de las Firmas".

El siglo XIX transformó la oftalmología en una disciplina científica con la llegada de médicos formados en Europa. Cuba emergió como el epicentro académico, destacando figuras como el Dr. Fernández Cruzado y el Dr. Eduardo Finlay Wilson. En Puerto Rico, Ramón Emeterio Betances personificó al "médico-patriota", combinando una práctica oftalmológica de clase mundial en Mayagüez con la lucha por la abolición de la esclavitud. Un hito técnico crucial fue la invención del oftalmoscopio en 1851, que permitió diagnosticar patologías del fondo de ojo por primera vez en la región, y un oftalmologo cubano Francisco Argilagos introdujo la observacion con filtro libre de luz roja.

El siglo XX consolidó sociedades profesionales y modelos de formación divergentes: el sistema de la UWI en el Caribe anglófono, el modelo de la UPR vinculado a estándares estadounidenses y el modelo cubano centrado en la atención primaria. En el siglo XXI, la oftalmología se convirtió en un instrumento de política exterior mediante la "Operación Milagro"(2004), que devolvió la vista a cientos de miles de caribeños. Sin embargo, esta era de diplomacia médica sufrió un quiebre en 2024-2025 debido a presiones diplomáticas y crisis económicas. Un ejemplo notable ocurrió en diciembre de 2025, cuando Antigua y Barbuda terminó su acuerdo médico con Cuba, reemplazando a sus especialistas con profesionales de Ghana.

Hoy, la carga de enfermedad ha pasado de lo infeccioso a lo crónico. El glaucoma es una "epidemia silenciosa" con tasas de prevalencia excepcionalmente altas en poblaciones afrocaribeñas, mientras que la retinopatía diabética ha aumentado drásticamente debido a la crisis del azúcar y la obesidad.

A pesar de estas crisis, la región presenta contrastes tecnológicos asombrosos: República Dominicana: En 2003 se introdujo por primera vez la tomografía de coherencia óptica y en 2024 introdujo la tecnología SMILE PRO, posicionándose como un hub de turismo médico de alta gama. Dominica: Validó entre 2024 y 2025 un sistema de IA en smartphones para detectar retinopatía diabética con una sensibilidad del 81.4%, permitiendo diagnósticos en zonas rurales sin especialistas.

Conclusión: La oftalmología caribeña enfrenta en 2026 el desafío de integrar sus recursos para cerrar la brecha entre la cirugía robótica de élite y la precariedad rural. Solo mediante la integración regional y el uso de tecnologías frugales como la IA, se podrá garantizar que la visión sea un derecho universal en todo el archipiélago.

Herbert Stern

Médico, Oftalmólogo

Médico oftalmólogo, que ha escrito la más completa enciclopedia de la medicina dominicana.

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