El comandante Castro fue praxis: teoría y acción junto al pueblo.
En la zafra de 1970 cortó caña, no como gesto simbólico, sino real, “por deber moral”.
Relató haber producido 3,4 toneladas diarias hasta que un “afilado machete” cortó su bota y una herida en el pie izquierdo lo obligó a detenerse. Este detalle lo humaniza.
Sobreviviente del Moncada (1953), del Granma (1956), orador ante la ONU (1960) y protagonista de la crisis de los misiles (1962), ¿también cortador de caña?
Su experiencia revela la dureza del campo y la dimensión ética de un líder que compartió el esfuerzo colectivo.
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