Cuando la desinformación internacional afirmó que habías huido, que Raúl había sido capturado durante la invasión de Playa Girón en 1961 y que el general Lázaro Cárdenas gestionaba tu supuesto asilo político, tu estatura de estadista revolucionario alcanzó dimensión planetaria. Todo era falso.
Mantuviste el control, la firmeza y el compromiso de vencer. Juan Bosch sostuvo que aquella victoria fue la más relevante del Caribe en el plano militar, por las armas modernas del adversario y la magnitud del enfrentamiento. Tu trascendencia política alcanzó entonces un valor comparable al de la segunda batalla de Carabobo, símbolo de la independencia latinoamericana.
Compartir esta nota