El día de San Valentín, es una de las fechas con mayor flujo comercial (después del día de las madres y la navidad). El movimiento de compras y regalos es cada vez mayor y tiene incidencia no solo en la esfera de las relaciones de pareja y personales sino también en el ámbito escolar y laboral. En los centros educativos ese día se dedica a la alegría, manifestaciones lúdicas y reciprocas que favorecen el aprendizaje, integración y rendimiento. Este clima lúdico y recreativo debería estar presente en todo el año escolar.

El amor como fenómeno social y cultural es difícil de medir. La complejidad del fenómeno divide su análisis en su contenido individual/Psicología y su construcción cultural/Antropología Social.

En la perspectiva antropológica se analiza el amor desde la configuración cultural de las expresiones de afecto, “lo romántico”, las emociones y las pautas que regulan su presencia en la interacción social e interpersonal.

La sociedad capitalista impone la comercialización del amor, las transacciones económicas convertidas en “regalos” son su sostén. Se marca así una pauta de cuantificación del amor según “cuanto más gastas más amor sientes”. Este nexo dinero-amor, estatus social-amor fortalece la desigualdad, la discriminación social y la cultura patriarcal.

El símbolo cultural del amor convive con las desigualdades, discriminación social-racial y el machismo. Se sanciona y limita el afecto-corpóreo (besos, caricias, abrazos) en el ámbito público de parejas heterosexuales, homosexuales y no-binarias. convive a su vez en nuestra cultura con la superposición de expresiones de afectividad abierta y solidaridad desde la interacción social.

En este sentido se encuentra la vinculación estrecha entre amor y amistad, sostén importante de convivencia cotidiana presente en todos los estratos sociales. Esta relación amor/amistad favorece su extensión a la unilateralidad que lo reduce a relaciones individuales con presencia de poder e inequidad.

En nuestra cultura social hay un fomento continuo a las relaciones de amistad a través de las redes sociales, espacios laborales, relaciones vecinales y en los espacios escolares. En esta semana muchos niños, niñas y adolescentes estuvieron regalándole a sus amigos y amigas desde diversas manifestaciones creativas trascendiendo los modelos consumistas.

Esta práctica de regalar en forma recíproca con una perspectiva que trascienda el intercambio monetario y relaciones de poder favorece la cohesión social en nuestra sociedad. Una educación ciudadana que integre en estas expresiones de afecto y solidaridad la erradicación del:  racismo, la homofobia, violencia de género, machismo y fomente el respeto y la tolerancia es una estrategia urgente y necesaria.

Tanto en el clima escolar como en espacios públicos y de interacción social se requiere que el amor fluya y sustituya al odio, la violencia y la exclusión racial-social. De esta forma podemos ser coherente con nuestros fundamentos democráticos y con lo que vendemos desde el turismo al exterior como país.

Tahira Vargas García

Antropóloga social

Doctorado en Antropología Social y Profesora Especializada en Educación Musical. Investigadora en estudios etnográficos y cualitativos en temas como: pobreza- marginación social, movimientos sociales, género, violencia, migración, juventud y parentesco. Ha realizado un total de 66 estudios y evaluaciones en diversos temas en República Dominicana, Africa, México y Cuba.

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