El Gobierno salvadoreño dice que tiene 7,554 bitcoin y como cada uno vale $68,509 dólares, si los vende hoy obtiene $517.5 millones.

Pero el Gobierno ha gastado mucho dinero en ese fallido experimento. Primero se endeudó con el BCIE por $203.3 millones, para crear una billetera electrónica y cajeros que ya no funcionan y para regalarles $30 (en bitcoin) a más de un millón de personas. Luego gastó $420.7 millones en la compra de bitcoin.

En total, el Gobierno ha gastado $624 millones, sin incluir lo que dilapidó en propaganda y en eventos con supuestos inversionistas, como el que hizo en una playa en septiembre de 2021. Por lo tanto, si este día vende los bitcoins que dice tener, pierde $106.5 millones.

No sé si todos los datos del Gobierno son reales, pues muchos de ellos salen de los Twitter de Bukele, no de las instituciones públicas. Pero si fueran ciertos, entonces el negocio, montado con dinero del pueblo, va muy mal.

Al bitcoin se le ha hecho bastante propaganda, pero la economía sigue dolarizada y con muchos problemas. El bitcoin no es ni será moneda (dinero) de curso legal, porque como no lo emite una autoridad monetaria, no cumple las tres funciones del dinero: unidad de cuenta (los precios se fijan en dinero), medio de pago (salarios, pensiones, impuestos, préstamos, etc.) y reserva de valor, sobre todo porque es muy voluble.

El bitcoin es un activo digital utilizado por entes privados, para especular, apostar y hacer trampas financieras. En la ley bitcoin aprobada en 2021 hay promesas infundadas, como atraer inversión extranjera, exportar más, entre otras. Pero lo peor es que se utilice dinero del pueblo para especular y apostar en un casino digital.

Con $624 millones se pudieron hacer buenas inversiones, sobre todo en las áreas sociales más deficitarias, como la salud, educación, vivienda, medio ambiente, agua y saneamiento.

César Augusto Sención

Economista

Economista dominicano-salvadoreño con 38 años de experiencia en labores de investigación económica y docencia universitaria. Ha laborado en diversos centros de investigación y en el Programa de la Unión Europea de apoyo a refugiados del conflicto armado en Centroamérica. Es autor de los libros Disputas en el CAFTA, Declive de la Hegemonía de Estados Unidos y Clases y Capas Sociales en El Salvador. También elaboró dos libros de educación popular para el Archivo General de la Nación de República Dominicana: La dictadura de Trujillo e Historia dominicana: desde los aborígenes hasta la Guerra de Abril. Ha publicado cientos de artículos en revistas y periódicos de diversos países. En 2015 el Colegio de Profesionales de Ciencias Económicas de El Salvador le otorgó en 2015 el premio de Economista Investigador y en febrero de 2022 la embajada dominicana en El Salvador le otorgó el diploma de “Ciudadano dominicano destacado en El Salvador y ejemplo para la comunidad en su desempeño profesional y humano.”

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