Aproximándose los días finales para celebrar las elecciones de la segunda vuelta, el Tribunal Superior Electoral conmina a la empresa tecnológica Meta para que demuestre ante la justicia brasileña si en sus labores informativas le está dando un trato igualitario a Lula y Bolsonaro.
El hecho por sí mismo demuestra la dimensión y fortaleza de los organismos electorales de ese importante país; así como la complejidad del momento de las elecciones que se desarrollarán el próximo domingo 25 del presente mes.
Según las últimas encuestas publicadas, ambos candidatos se enfrentan para las elecciones definitivas este próximo fin de semana.
Los 33 millones de votantes que no participaron en la votación de la primera vuelta constituyen el blanco electoral donde la diferencia porcentual es algo menos de 1%. Son estas elecciones las más competitivas de las últimas décadas en Brasil.
Brasil hoy se debate políticamente entre el liderazgo histórico de Lula, quien es uno de los políticos más exitosos de América Latina y del mundo, y el injerencismo de las potencias extranjeras utilizando todos los recursos y mecanismos disponibles para desviar la voluntad popular y las aspiraciones legítimas de la nación brasileña.
Lo que está en juego en las elecciones brasileñas no es el liderazgo de Lula – él es un gigante de la política mundial-, sino la misma nación de Brasil, su pueblo, sus inmensos recursos naturales y su propia cultura.
Brasil está de pie! No se trata de un juego cualquiera. Es una cita con la historia en el país más importante de América Latina. Y así debemos verlo los latinoamericanos y todos los países del mundo. ¡Alea jacta est! (¡La suerte está echada!).
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