Los términos países del sur y países no alineados son conceptos surgidos de la Reunión de Bandung, Indonesia, celebrada entre el 18 y el 24 de abril de 1955, apenas diez años después de terminar la Segunda Guerra Mundial. El cónclave fue convocado por destacados líderes anticolonialistas como Nasser, quien puso fin al mandato británico en Egipto, y por Nehru, que independizó a la India del yugo británico. En esa conferencia participaron 29 países que totalizaban 1,500 millones de habitantes, equivalentes al 54 % de la población mundial. La conferencia fue organizada por Indonesia, Birmania, India, Ceilán y Pakistán, y coordinada por un diplomático indonesio.

Los objetivos declarados en Bandung fueron promover la cooperación económica y cultural afroasiática y oponerse al colonialismo y al neocolonialismo por parte de cualquier nación. El gran debate se centró en cuestionar si las políticas soviéticas en Europa del Este y Asia Central debían censurarse junto con el colonialismo occidental. Las naciones musulmanas bajo el imperialismo soviético presentaron un memorando acusando a las autoridades soviéticas de masacres y deportaciones masivas en regiones musulmanas, pero el documento no fue debatido. Finalmente, se llegó a un consenso que condenó el colonialismo en todas sus manifestaciones, censurando implícitamente tanto a la Unión Soviética como a Occidente.

China desempeñó un papel importante en Bandung y fortaleció sus relaciones afroasiáticas. Habiendo sobrevivido a un intento de asesinato de camino a la conferencia, el primer ministro Zhou Enlai mostró una actitud moderada y conciliadora que calmó los temores de algunos delegados anticomunistas respecto de las intenciones de China. Más adelante firmó un acuerdo de doble nacionalidad con el ministro de Relaciones Exteriores de Indonesia. Observadores mundiales siguieron de cerca a Zhou Enlai, quien cuestionó el comunismo revolucionario y respaldó el derecho de toda nación a elegir sus propios sistemas económicos y políticos, incluyendo el capitalismo. Su moderación y razonabilidad fortalecieron su reputación diplomática y la imagen de China.

Por el contrario, Nehru quedó decepcionado por la recepción negativa que recibió. Defendió principalmente la no alineación y los cinco principios de la coexistencia pacífica, advirtiendo contra las alianzas militares con cualquiera de los bloques de la Guerra Fría. Muchos diplomáticos lo consideraron arrogante. Zhou, por su parte, llegó a afirmar que China reincorporaría a Taiwán sin recurrir a la violencia, una posición distinta del planteamiento actual de Xi Jinping.

Ponderando juiciosamente los temas que dieron razón de ser a la reunión, se arribó, como conclusión aprobada mayoritariamente, a un decálogo de planteamientos programáticos conocido como Declaración de Bandung, de los cuales reseño ocho: 1. Respeto de los derechos humanos fundamentales y de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. 2. Respeto por la soberanía e integridad territorial de todas las naciones. 3. Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y de la igualdad de todas las naciones, grandes y pequeñas. 4. Abstención de intervención e interferencia en los asuntos internos de otro país. 5. Respeto por el derecho de cada nación a defenderse, individual o colectivamente, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. 6. Abstención del uso de los acuerdos de defensa para servir a cualquier interés particular de las grandes potencias y abstención, por parte de cualquier país, de ejercer presión sobre otros países. 7. Abstenerse de actos o amenazas de agresión o del uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier país. 8. Solución de todas las controversias internacionales por medios pacíficos, como la negociación, la conciliación, el arbitraje, el acuerdo judicial u otros medios pacíficos de elección de las partes, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

Concluyo: los participantes en Bandung son países del sur, mientras que los practicantes de la neutralidad e independencia consagradas en la Declaración de Bandung son países no alineados. Desafortunadamente, después de siete décadas de celebrada la Conferencia de Bandung, la humanidad aún no decide aplicar seriamente, en la práctica, la letra y el espíritu de esa declaración, cuyos principios programáticos son violados de manera continua, abusiva y flagrante por medio de absurdas y sanguinarias guerras.

Eulogio Santaella

Ingeniero

Ingeniero. Fue administrador del Consejo Estatal del Azúcar y embajador en Washington. Profesor universitario. Empresario.

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