Esta es una publicación del Banco Central que presenta la evolución del indicador creado por JP Morgan para medir el riesgo de la deuda soberana de países emergentes y las calificaciones de riesgos que otorgan las tres principales agencias crediticias.
El Emerging Market Bonds Index de República Dominicana se compara para dos intervalos de tiempo con el de América Latina. En la serie corta, desde el 2021, la diferencia de rendimiento que se exige entre los bonos dominicanos y uno similar del referente que se considera libre de riesgo es menor, consistentemente, que la del promedio de países de América Latina. Durante año y medio la brecha entre los índices llega a ser bastante grande, pero desde noviembre del año pasado empiezan a parecerse un poco más al promedio de la región.
En el gráfico desde el 2008 se nota cómo los inversionistas tenían una percepción de riesgo mucho más alta para nuestro país. Un resultado nada extraño si recordamos que la crisis financiera global ocurre poco tiempo después de que no se cumplió el compromiso de pagar las emisiones de los primeros bonos soberanos.
Ahora bien, el país tenía un acuerdo con el FMI que le permitió renegociar con un canje los títulos e impulsar reformas en las finanzas públicas que lograron cambiar la tendencia del EMBI y favorecer tanto la colocación de nuevos bonos soberanos como las exigencias de rendimiento diferencial o margen con bonos considerados seguros en sus pagos de intereses y capital.
¿Pero por qué no se hizo algo al estilo de FITUR, una gran feria con tenedores de bonos para mostrar las bellezas de todo tipo del país y presentarles la crema y nata de las personalidades sobre las que gira la opinión pública? Un FIBON por todo lo alto es botar el dinero. Todo lo que necesitan los inversionistas está en un documento que acompaña cada emisión de bonos soberanos, en el que se describe la economía dominicana por sectores y se explican los principales riesgos que pueden impedir que el país cumpla con los pagos de intereses y el retorno del capital.
En el anexo del estudio del Banco Central está un listado con la fecha de emisión, el monto colocado, las calificaciones de Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch, más el rendimiento a vencimiento que se logró en la subasta y que pasa a ser el cupón para pagar intereses. Una vez emitidos en el mercado primario, se inician transacciones en el mercado secundario porque diariamente hay tenedores que quieren adquirir o salir de posiciones, y van formando nuevos precios y rendimientos.
El EMBI captura el promedio ponderado de estas transacciones y refleja el rendimiento diario en forma de margen sobre la referencia. De ahí la nota en los gráficos: tasa de bonos del Tesoro + EMBI de país determinado = la tasa mínima que exigiría un inversionista para invertir en ese país. No es un promedio de Me Gusta en redes sociales del Ministerio de Hacienda, es un plebiscito diario de tenedores con transacciones en efectivo.
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