Como señalé en la entrega número dos de esta serie, el músico español de fama internacional Xavier Cugat produjo el álbum especial de merengues que la dictadura deseaba para internacionalizar el ritmo en 1955, como parte de los grandes eventos artísticos de la Feria de La Paz y Confraternidad del Mundo Libre.

Bajo los títulos: Merengue By Cugat, A Bailar Merengue y My Tropical Merengue, encontramos en su discografía la relación de temas orquestados por este, teniendo como intérprete fundamental y único a Vitin Aviles.

Aviles fue un reconocido cantante de Puerto Rico, quien con sus interpretaciones románticas conquistó diversas plazas latinoamericanas, haciendo presencia habitual en su Patria y en New York.

Además del bolero clásico tenía versatilidad interpretativa y asumía con facilidad diversos ritmos tropicales, entre ellos son montuno, chachachá, mambos, pachanga y guarachas.

Vitin Aviles es recordado entre su amplia legión de seguidores con el sobrenombre de El Cantante del Amor.

Considerado, según datos publicados en medios impresos y electrónicos de Puerto Rico y New York, como uno de los mayores exponentes de la época de oro de la música puertorriqueña.

Nació el 30 de septiembre de 1924 en Mayagüez, Puerto Rico, y falleció en Manhattan, Nueva York, el 1 de enero de 2004.

En ese dinámico ambiente artístico de mitad del siglo XX en muchos países del continente, pero cuyo epicentro funcional y económico se encontraba en Nueva York, Vitin grabó con prestigiosas orquestas, y la calidad de su voz fue bien valorada por los más exigentes directores musicales de aquellos años, entre los que destacan: Ernesto Lecuona, Pupi Campo, Enrique Madriguera, Moncho Usera, Tito Puente, Payo Alicea, el Cuarteto Marcano, Tito Rodríguez, y Xavier Cugat.

En ese recorrido continental de grandes estrellas del arte popular latinoamericano, coincidieron Xavier Cugat y Vitin Aviles para producir el álbum de merengues en un momento clave para la dictadura trujillista.

Como ya externe, de los doce temas que integran el disco de larga duración, ocho cuentan con la interpretación de Vitin Aviles. Los cuatro restantes son instrumentales. Ese hecho al parecer fue condicionado por el Maestro Cugat al firmar el contrato de la producción.

Es muy posible, que dado su extraordinario reconocimiento artístico internacional, Cugat haya consignado en el contrato que tendría total libertad para diseñar bajo su particular concepción creativa la propuesta musical de referencia.

De inmediato surgen las inquietudes en nuestro subconsciente, como también en el de algunos lectores, al enterarse que en un hecho tan trascendente como ese para la evolución y proyección de la música dominicana ante el mundo.

La satrapia no exigiera a Cugat la inclusión de arreglistas musicales e intérpretes extraordinarios de la música con la cual había nacido y se había desarrollado su régimen despótico.

En ese orden nos preguntamos: ¿Por qué Cugat no incluyó ningún dominicano como intérprete y prefiere dejar cuatro temas instrumentales en el disco? ¿Tomó él esa decisión, o quién de alta incidencia política en la estructura gubernamental de la dictadura la tomó?

Recibió Cugat ese encargo con muy poco tiempo para su estreno en 1955, realidad que lo obligó a trabajar con su orquesta y un cantante que ya conocía?

Fue decisión del famoso artista y no de la dictadura dejar fuera del proyecto a los extraordinarios arreglistas de merengues del país en ese momento: Luís Alberti, Papa Molina, Julio Alberto Hernandez, Rafael Solano, entre otros?

Desconfiaba la dictadura de los intérpretes, músicos y arreglistas nacionales para llevar a cabo una empresa musical de esa envergadura?

Se le presentó a Cugat alguna diferencia laboral con los músicos, arreglistas e intérpretes criollos?

Definitivamente, la producción de ese álbum musical por encargo tiene muchas conjeturas que deben ser analizadas por músicos, historiadores, cronistas de espectáculos, sociólogos, antropólogos, politólogos, arreglistas del género, así como por críticos e investigadores del arte en el país, de modo que la Sociedad Dominicana conozca las intimidades de ese fenómeno atípico dentro de la dictadura trujillista.

En la entrega número 4 de esta serie aportaré otros aspectos relevantes de ese hecho, mismos que podrían conducirnos a desarrollar un buen debate público sobre el tema.

Relacionadas: Artículos anteriores de Agustín Cortés

Agustín Cortés

Cineasta

Agustín Cortés Robles, nace en Santo Domingo, Capital de la República Dominicana el 23 de julio de 1957. Se graduó de Cineasta el 28 de octubre de 1983 en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, formando parte de la primera promoción universitaria de cineastas del país. Posee una maestría y una especialidad en Educación Superior (2003-2005) de la misma Alma Mater. Es miembro fundador del Colectivo Cultural ¨Generación 80¨ del país. Ocupó la Dirección de la Escuela de Cine, Televisión y Fotografía de la Facultad de Artes (UASD), durante dos periodos: 2008-2011 y 2011-2014. En esa unidad docente, además de Director, fue coordinador de las cátedras Teoría e Investigación Cinematográfica y Técnica Cinematográfica. Actualmente es profesor jubilado de la indicada Institución de Educación Superior.

Ver más