Desde el 1ro de abril del presente año una parte significativa de la atención mundial se  dirigió hacia la misión espacial Artemis II que mediante la nave Orión sobrevoló la Luna y regresó  exitosamente a la Tierra el 11 de abril.  Recorriendo una distancia de 1 millón 126 mil 992 kilómetros en 9 días, 1 hora, 32 minutos y 15 segundos; pero Artemis II es solo lo más reciente  del amplio y no menos complejo proceso de desarrollo de  la ciencia y la tecnología astronáutica.

Existe una clara diferencia entre la ciencia y la tecnología aplicada al transporte de vehículos  en la atmósfera terrestre (aeronáutica) y de más allá de la atmósfera (astronáutica) en la tan vasta región denominada espacio exterior y la cual abarca el desarrollo de cohetes, sondas, satélites, naves tanto no tripuladas como tripuladas.

De ahí que el “hasta” Artemis II tiene el propósito de resaltar en líneas generales lo que ha sido el desarrollo de la ciencia y tecnología astronáutica. Siendo sus principales áreas de estudio: vehículos y cohetería, mecánica orbital, entornos extremos y sistemas de soporte vital.

En cuanto a vehículos y cohetería se destaca el diseño de naves espaciales, satélites, sondas  espaciales y cohetes. La mecánica orbital comprende cálculo de trayectorias, órbitas y maniobras para llegar a otros planetas y cuerpos celestes. Entornos extremos corresponde a la adopción de tecnologías para resistir el vacío (sin atmósfera), la radiación, la temperatura extrema y las variaciones de la gravedad, además de sistemas de soporte vital para garantizar la integridad de los humanos en el espacio.

Los cohetes son vehículos de transporte cuya única función es generar la fuerza      (empuje) necesaria para vencer la gravedad terrestre y lanzar una carga útil como un satélite, una sonda o una tripulación al espacio. El satélite es cualquier objeto natural o artificial que órbita alrededor de un cuerpo celeste más grande, por lo que los satélites artificiales creados por el ser humano se colocan en órbita gracias a un cohete siendo utilizados para la observación climática, telecomunicaciones, GPS, espionaje, entre otros. Las sondas espaciales a diferencia de los satélites que giran alrededor de la Tierra son naves no tripuladas que se envían para explorar  el espacio profundo y otros cuerpos celeste; mientras que nave espacial es un vehículo diseñado para funcionar en el espacio exterior, ya sea de forma autónoma o con tripulación a bordo.

“Hasta Artemis II” expresa por lo tanto un momento más, otra fascinante manifestación de la astronáutica que trascendiendo los límites de la atmósfera tanto ha contribuido al desarrollo de la humanidad.

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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