Este artículo lo dedico a reseñar aspectos relevantes sobre Arturo Illia, médico y político argentino nacido en una humilde población cercana a Buenos Aires, donde mismo inició estudios de medicina, 1918. En 1923, estando preparado para disfrutar de una beca en París, en el Instituto Pasteur, el presidente Irigoyen le propuso que trabajara como médico ferroviario en distintas localidades y, dejando de lado su beca en París, decidió radicarse en Cruz del Eje. Desempeñó su actividad de médico en esa localidad desde 1929 hasta 1963. Lo llamaban el apóstol de los pobres por su dedicación a los enfermos sin recursos, viajando a pie entregando medicamentos que él mismo compraba. Illia ganó las elecciones presidenciales en 1962. Gobernó Argentina entre 1963 y 1966, siendo derrocado en un golpe de Estado cívico-militar en 1966. Cuando terminó sus funciones como presidente, Illia dejó un ejemplo digno de ser imitado por la prístina honradez que caracterizaron todos sus actos gubernativos y personales.

Durante su gobierno, Illia intentó anular los contratos petroleros firmados con compañías extranjeras por Frondizi, el presidente anterior, pero terminó eliminando unos pocos acuerdos, renegoció algunos y la mayoría de las empresas siguieron produciendo. Ante la cancelación de estos contratos, las poderosas e influyentes petroleras internacionales implementaron agresivas y difamadoras campañas contra Illia personalmente y contra todo su gobierno. Esas campañas y persistentes ataques de medios de comunicación formaron parte fundamental de las causas provocadoras de su derrocamiento. Positivamente, Illia fomentó la industria nacional y dedicó el 23% del presupuesto nacional a la educación, la mayor cifra en toda la historia del país. También disminuyó el desempleo, redujo la deuda externa e implementó un ambicioso plan de alfabetización; reivindicando a los trabajadores, implementó leyes de salario mínimo. Como acto trascendente para Argentina, en su gobierno la ONU emitió la Resolución 2065 reconociendo la existencia de disputas por las Malvinas, elemento clave de la continuidad del relevante reclamo argentino sobre las Malvinas. Vivió casi toda su vida en su humilde casa de Cruz del Eje, donde se dedicó a la medicina y nunca utilizó su influencia a su favor, a tal punto de tener que vender su auto estando en el ejercicio del mando y de negarse a utilizar fondos públicos para financiar sus tratamientos médicos. Luego de su gobierno, rechazó la pensión que le correspondía como expresidente y volvió a su pueblo para seguir dedicándose a la medicina. En una encuesta realizada en 2013 para establecer las 100 personas más honestas del mundo, según los argentinos, Illia ocupó el tercer lugar detrás del papa Francisco y uno de los padres de la patria, Manuel Belgrano.

Como otro hecho trascendental a favor de la salud ciudadana, en su gobierno Illia implementó la controversial "Ley de Medicamentos", mandando que las medicinas debían prescribirse de acuerdo a componentes genéricos, no por marcas. Irónicamente, en esa época, en Estados Unidos se mercadeaban 10.000 marcas de medicamentos, mientras que en Argentina circulaban 40.000 marcas, magnificando sus costos. Al contrario, los precios al público se reducían significativamente al recetarse únicamente medicamentos genéricos. Esta decisión provocó que las grandes farmacéuticas internacionales percibieran que sus intereses económicos quedarían afectados con el consumo exclusivo de genéricos, por lo cual, como ya se indicó, junto a las petroleras, las farmacéuticas y los medios de comunicación mostraron continuamente abierta una fiera oposición a Illia, implementando injustas, agresivas y difamadoras campañas de descrédito contra él y su gobierno, creándose el ambiente propicio para el golpe de Estado que lo derrocó.

Debe reconocerse que Illia, aplicando un certero y progresista punto de vista geopolítico y científico, logró significativos avances para desarrollar una bomba nuclear propia de Argentina, contando con apoyo estadounidense y francés. Para tratar temas vinculados con ese proyecto, Charles De Gaulle visitó Argentina. Asimismo, Illia concertó con Irán un beneficioso acuerdo económico para explorar y refinar petróleo; a propósito, con ese acuerdo el sha visitó Argentina. Ese acuerdo mejoró la balanza de pagos y determinó que pudiera prescindirse de nuevo endeudamiento externo, causante de cíclicas crisis obstaculizadoras del continuo y sano crecimiento económico argentino. Derrocar un gobierno honesto, progresista económicamente y democrático como el de Illia es un pecado histórico argentino pagado sufriendo, recurrentemente, corruptas y criminales dictaduras militares violadoras de los derechos humanos.

Eulogio Santaella

Ingeniero

Ingeniero. Fue administrador del Consejo Estatal del Azúcar y embajador en Washington. Profesor universitario. Empresario.

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