Señor, gracias porque me has perdonado y confías en mí. Gracias por la invitación y la tarea encomendada.

El perdón es pago de una deuda, lo que le debo a Dios debo pagárselo al empobrecido con hechos, más que con palabras y sentimientos.

Stgo. 1, 26-27. 2, 1-13, nos recomienda pagar con hechos para combatir el pecado y sus consecuencias. No discriminar, sino incluir… "Al otro como a mí".

Cuando cumplo con la misión encomendada se fortalecen mis relaciones con Dios y los empobrecidos, Is. 61, 1-3: La misión del Mesías… // Lc. 4, 18:

"Llevar buenas noticias a los pobres, anunciar libertad a los cautivos, devolver la vista a los ciegos y poner en libertad a los oprimidos, proclamando el año agradable del Señor." Eso es evangelizar…

¿Estoy dispuesto-a a confiar en el Señor? ¿Por qué? ¿Soy capaz de perdonar de corazón? ¿Por qué?

Perdono de corazón cuando soy capaz de mantener la cercanía y la disponibilidad de servir como si no hubiera pasado nada: ¿qué me propongo para mantener la validez de mis relaciones con el que me ofende o al que ofendí? Ahí está la raíz de la fidelidad creativa… Solo manteniendo la cercanía y el diálogo nos podemos reencontrar. Nadie tiene que mendigar nada, ni echar en cara, porque la iniciativa del perdón es de Dios.

¿Estoy consciente de que la iniciativa del perdón es de Dios? ¿Por qué?

Estas reflexiones tienen dos objetivos:

  • Vivir, sentir, gustar la misericordia de Dios Creador y conocer lo que Dios quiere para mí. Definir, complementar, desempolvar mi sueño, mi utopía, lo que le da sentido a mi vida y actualizarme para agradecer entregándome con alma, vida y corazón en el quehacer diario.
  • Vivir, sentir, gustar la misericordia de Dios Redentor. Conocer y aborrecer la malicia del pecado. Vivir la experiencia de ser perdonado-a. Sentir la gracia del cariño y misericordia de Dios en Jesús por mí…, y agradecer con hechos de vida.

Si he logrado estos objetivos puedo estar satisfecho/a e iniciar una vida nueva… Agradeciendo a Dios con lo que haga. Mi agradecer no es "de los dientes pa’lante", sino de corazón, de cada día, con hechos vitales…

A veces somos indiferentes y no agradecemos un servicio recibido por la cantidad de veces recibido, por la confianza con quien lo hace, porque nos rutinizamos, o porque nos sentimos superiores a quien lo hace…; lo más bonito es el agradecimiento, es lo más simple y sencillo. Está al alcance de todos. No cuesta nada y dignifica al que ofrece el servicio y al que lo recibe. Gracias.

Acción de gracias

Para Jesús, la Ascensión es el final de una misión cumplida con debilidad solidaria. En esta vida somos un cuerpo espiritual. Resucitados: ¡somos un espíritu corporal!

¡Gracias a Jesús!

Regino Martínez S.J.

Sacerdote

El sacerdote Regino Martínez es el coordinador del Servicio Jesuita para los Migrantes Refugiados en Dajabón.

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