A propósito del fallecimiento de nuestro gran maestro e inspirador el profesor José Luis Sáez, queremos reproducir el prólogo que escribimos en ocasión de la segunda edición de su ensayo referencial sobre el cine dominicano, "Historia de un sueño importado", impreso por la Editorial Universitaria Bonó del Instituto de Estudios Superiores en Humanidades, Ciencias Sociales y Filosofía Pedro Francisco Bonó.

Una historia importada que aún persiste

Las aulas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fueron esos privilegiados espacios para el encuentro con el profesor José Luis Sáez, quien impartía docencia sobre contenidos relacionados con los componentes del lenguaje audiovisual tanto para la elaboración de productos televisivos como cinematográficos.

Las enseñanzas del profesor Sáez estaban aderezadas de muchas anécdotas y de un buen apoyo didáctico precisamente con algunas de sus obras escritas especialmente para que el alumno tuviera referencias acerca de los temas que se podían discutir en este ambiente áulico.

Entre los textos que mencionaba el profesor había uno en especial que nos llamó la atención y era el concerniente a la historia del cine en la República Dominicana. Una historia que parecía ajena, pues no teníamos idea desde cuándo se había iniciado el periplo fílmico en el país y quiénes eran sus pioneros.

Historia de un sueño importado. Ensayos sobre el cine en Santo Domingo fue esa obra que nos llegó más tarde, finalizando la carrera de Comunicación Social, y que cautivó inmediatamente el interés una vez iniciada su lectura.

Esta obra es hoy todavía un pilar importante para todo investigador, estudiante y cualquier profesional que desee internarse en el descubrimiento de los pasos del quehacer cinematográfico en el país. Elogiada por muchos críticos e investigadores, sus datos han servido para seguir profundizando en el estudio de la cinematografía local, descubriendo nuevos antecedentes y recomponiendo esa línea histórica de este oficio, dibujada a través de un panorama que ha servido para reconocer la justa dimensión que ocupa la República Dominicana dentro del concierto fílmico caribeño y latinoamericano.

Este ensayo del investigador, historiador eclesiástico, filósofo, teólogo, escritor, crítico de cine, profesor universitario y sacerdote de la Compañía de Jesús, José Luis Sáez Ramo, que —con los 39 años desde su primera publicación— se debe ver como uno de esos buenos aciertos de la naturaleza investigativa y que hoy, con esta reedición, resulta ser una brújula necesaria para seguir encontrando esos pasos de la evolución del cine en el país.

Un ensayo que surgió —como lo relató una vez el propio Sáez— de una encomienda de la Oficina Católica Internacional del Cine (OCIC) cuando a finales de los años 40 el historiador francés George Sadoul había solicitado datos de cada país que producía o había producido cine para publicar una nueva Historia del Cine Mundial.

La encomienda nunca sirvió para tal fin, pero el destino le tenía otro propósito y era el de participar en la edición del año 1982 del concurso de los premios Siboney. Aunque no obtuvo el premio a la mejor obra, la dicha mayor fue haber sido editado como un libro, pues le comentaron que se le publicaría dado lo novedoso del mismo.

El resultado de esta investigación —en los años que duró su proceso— fue gracias a la disposición disciplinaria del profesor Sáez para hurgar en todos los archivos posibles donde se establecieran datos sobre el desarrollo del cine en el país a través de los documentos y periódicos que reposan en el Archivo General de la Nación y en la hemeroteca de la Sociedad "Amantes de la Luz" en Santiago de los Caballeros. Al igual, rescatando las memorias del actor y empresario José Mora, los documentos del cineasta Óscar Torres de Soto y los cortometrajes y reportajes de Salvador Sturla.

Pero también en tomar de primera mano testimonios de aquellos protagonistas del quehacer del cine en el país, como fueron las confirmaciones del licenciado Pedro Troncoso Sánchez, uno de los involucrados en "Las emboscadas de Cupido" (1924), obra cinematográfica del pionero Francisco Palau; y del maestro Julio Alberto Hernández, profesional que participó en muchas de las jornadas de musicalización de un centenar de exhibiciones de películas silentes en el país en el antiguo Teatro Independencia.

Así, esta obra se convirtió de inmediato en una referencia obligatoria para la generación que iniciaba los estudios de cinematografía en el país y de aquellos que más tarde se incorporaban al quehacer del audiovisual como un oficio profesional.

Por eso, se debe agradecer esta inquietud del profesor Sáez por la labor investigativa que viene desde sus años en su ciudad natal Valencia, España; desde que se radica en Santo Domingo siendo apenas un adolescente, cuando estudia en la Universidad de Fordham (Nueva York), teología en el Woodstock College (Maryland) y se ordena en el país sacerdote de la Compañía de Jesús en 1970.

Pero más cuando desde 1963 se dedica al estudio y la práctica del cine y la televisión en la Universidad de Columbia, donde realiza en 1965 un cortometraje experimental dedicado a Robert Frost titulado Song of the Trees. También cuando se incorpora a la crítica en varias publicaciones dominicanas; cuando se hace profesor de Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Universidad Católica de Santiago, y de periodismo iconográfico en el departamento de Comunicación Social de la Universidad de Santo Domingo.

Por eso, un eterno agradecimiento al profesor José Luis Sáez Ramo por su gran legado para todas las generaciones venideras, pues gracias a esta "obra perdedora" —como Sáez asintió una vez refiriéndose al concurso—, hoy perdura su trascendencia como una referencia indiscutible en cuanto al abordaje del desarrollo y evolución del cine en la República Dominicana.

Félix Manuel Lora R. 14 de septiembre de 2021

Félix Manuel Lora

Profesor de cine

Periodista, crítico de cine, catedrático e investigador. https://cinemadominicano.com/author/fmlora/

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