Cada generación necesita su Psiquiatra en su Hogar. Sí: tirarnos sobre el sofá, sobre la mesa o sobre el patio para oír al gurú o al genio o al maestro para que nos indique cómo superar la diarrea, la depresión o cómo enderezar el camino tan abyecto del vástago que insiste en ponerse faltas.

Hace añales tuvimos al Dr. Beras Goico aclarando la más mínima duda en ocho segundos, desde por qué mi hijo es feo y negro y cómo superar esas desgracias, hasta si las pecas pueden influenciar en la obtención de algún puesto de trabajo en un salón de Belleza en Matahambre.

Ahora tenemos al Dr. Guerrero Heredia. Si el Dr. Beras Goico era el gran hermano de Freddy, el Dr. Guerrera Heredia heredará dos grandísimos apellidos, razón más que significativa para encuadrarlo en la muy digna Generación “Hijos De”.

El Dr. Guerrero Heredia es un tipo simpático. Fue muy valiente al confesar que ingería sus cosillas sicotrópicas, porque ya hay que orientarse por la Anti-Psiquiatría, y aunque él no ha dejado constancia de dominar los códigos de Ronald D. Laing o de haber leído la obra cumbre de David Cooper -libro que desde hace 30 años conservar, regalo de El Super en su época más devanándica, oh Hare Rama Hare Rama-, al menos nos deja el encanto de la duda.

Al Dr. Guerrero Heredia lo he seguido tanto como a los chistes de La Fruta o la conmemoración del Titanic o el Cometa Halley. Estamos ante un Dr. como miles en las redes: con su bata verde, seguramente de Batissa, metiendo la pata en aquella célebre discusión, ocho goles a cero, contra Agustín Laje, ¡goolll!.

Hubiera pasado de nuestro Psiquiatra en su Hogar en funciones si no hubiera sido por un pequeñísimo detalle: las boutades, las exquisites, la ostia tío, que serán sus declaraciones en torno a la “identidad”, o sobre “lo” o “el” dominicano.

Estoy viendo al Dr. en sus declaraciones a “Somos Pueblos”, en Instagram, y no puedo menos que ponerme como sombrero la sábana que tengo al lado, porque acabo de levantarme: https://www.instagram.com/reels/DZzwRWygDqt/

Tres frases me parecieron de pura antología:

1.- “Ser dominicano es… tener el instinto de conservación de nuestra frontera”

2.- “la dominicanidad trasciende generaciones”

  1. La entonces candidata y ahora ganadora Darializa Ávila Chevalier “pone muy por encima la ideología negroafricana sobre cualquier indicio de nacionalidad dominicana”

Pensaré por ahora solamente la primera.

¿Lo dominicano sólo en relación a la frontera? ¿Y los que viven en La Romana, tendrán su frontera particular? ¿La única frontera es la que compartimos con Haití? ¿Los dominicanos como guachimanes eternos? ¿Ha leído el Dr. Warrior el “Ante la Ley” de Kafka? ¿Se quedó flotando el Dr. Warrior en alguna canción de Jerry García?

Podría pasarme toda la tarde haciéndole preguntas al Super Genio del Dr. Warrior, pero mejor dejémoslo así. Tengo que buscar otra cerveza. En Brandenburgo hacen 40 grados, y no puedo pasarme mis vacaciones peleándome con el Psiquiatra en Su Hogar, que por salgo será que lo tendremos. A falta de pan, circo, síiii. Sigan con sus dominicanos-guachimanes, Dr., que nosotros buscaremos a otros aborígenes, a ver si nos tocan otras baladas más conciliadores y light y tranquilas y dispersas. “Well, the oppressors are trying to keep me down. Trying to drive me underground. And they think that they have got the battle won. I say forgive them Lord…”, vociferaba Jimmy Cliff. Tal vez conozca esa canción. De todos modos la comparto ahora.

Miguel D. Mena

Urbanista

Editor, docente universitario y urbanista

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