En abril del 1927, contando con la mayoría horacista en el Congreso, se aprobó la extensión del periodo de Vásquez hasta 1930. La ambición de Horacio Vásquez de permanecer en el poder a toda costa enrareció el clima político, pero a nivel de la población el asunto no parecía preocupar.
Señala Luis F. Mejía: Reinaba para 1927 una extraordinaria prosperidad. El cacao, el café y nuestros otros productos alcanzaron de nuevo altísimos precios en el extranjero. La realización del programa de obras públicas, en todo su apogeo hacía circular dinero en abundancia. Por eso, y por la libertad y la seguridad reinantes, la prolongación fue aceptada con aisladas protestas.
Las conspiraciones contra el gobierno se comenzaron a articular en grupos pequeños, incluso el vicepresidente Velázquez se opuso a la extensión y rechazó seguir como vicepresidente una vez cumplido los cuatro años.
El segundo paso para la continuación en el poder más allá del 1930 fue la reforma constitucional de junio del 1929 que posibilitaba la reelección del ajusticiador de Ulises Heureaux. En ese escenario político tan álgido Trujillo, que tenía el control absoluto de la fuerza militar dominicana, se movía a las sombras. Para cualquiera con dos dedos de frente era evidente que el futuro tirano buscaba derrocar a Vásquez y tomar el poder. ¡Para Bosch eso era evidente!
El primer artículo de Bosch, en 1929, no fue sobre la situación nacional, sino sobre lo que pasaba en Venezuela. El panfleto de Betancourt y Otero Silva. La situación venezolana era grave, la dictadura de Juan Vicente Gómez, que duró 27 años, suprimió todas las libertades y perseguía tenazmente a todo opositor a su gobierno. Rómulo Betancourt y otros jóvenes venezolanos comprometidos con el fin de la dictadura y la búsqueda de la democracia en su patria viajan a Santo Domingo y distribuyen un folleto titulado En las huellas de la pezuña escrito por Betancourt y Miguel Otero Silva.
El texto narra el levantamiento de los estudiantes venezolanos durante el carnaval del 1928, del 6 al 12 de febrero, demandando democracia y modernidad. A ese movimiento juvenil se le conoce en Venezuela como la Generación del 28. La recepción del texto en nuestro país fue relevante según Bosch: Su panfleto En las huellas de la pezuña fue, más que leído, devorado, las últimas páginas en un desesperado esfuerzo visual, en el aletear preagónico de un crepúsculo gris. ¡Qué bien escrito! ¡Cuánto realismo! Históricamente la República Dominicana siempre ha mirado hacia Venezuela. Juan Pablo Duarte pasó la mayor parte de su vida en tierra venezolana y allá murió.
Bosch conoció a Betancourt y le acompañó en sus conferencias y la promoción del folleto. Él afirma que Betancourt vino a dar a la República Dominicana y aquí publicó un libro titulado En las garras de la Pezuña, que le ayudé a vender en la Capital y en La Vega, donde fui acompañándolo porque él iba a dar en el teatro Progresista una conferencia sobre la situación política de su país. Ese encuentro entre Bosch y Betancourt fue el inicio de una gran amistad y contribuyó a una alianza política entre los patriotas venezolanos y dominicanos para derrocar las dictaduras de Pérez Jiménez y Trujillo. Rómulo Betancourt estuvo a punto de ser asesinado por Trujillo el 24 de junio de 1960 y a confesión de Bosch, el último cuento que escribió, titulado La mancha indeleble, se inspiró en la vida del líder venezolano.
Betancourt de joven militó políticamente como comunista y luego rechazo radicalmente esa ideología y durante el gobierno de Bosch de 1963 le recomendó perseguir a los comunistas, cuestión que él no hizo por su convicción democrática de que todo ciudadano tenía derecho a sus propias ideas políticas y expresarlas. Luego de que Bosch asumiera el marxismo al final de los 60 la amistad entre ambos se deterioró, por motivos obvios, aunque siempre Bosch destacó la deuda del pueblo dominicano con el líder venezolano por su lucha contra Trujillo que casi lo condujo al martirio.
Siendo de la misma edad que Betancourt, un año más joven, Bosch lo describe como “muchacho”: Cuando a los veinte años se ha vivido, errante, con el dolor de la patria podrida y el dolor de la novia ausente, en una cruzada magnífica sublime, como ha vivido Betancourt; y cuando se escribe como escribe este muchacho, que en las puertas de la vida sintió el alarido doliente de la humanidad herida, es porque se está señalado con la marca de los grandes destinados. En la obra de Bernardo Vega titulada El ascenso de Trujillo al poder (1929-1930) se reproduce una nota de protesta del gobierno de Venezuela por las actividades de Simón y Rómulo Betancourt en Santo Domingo y la respuesta del gobierno dominicano.
Betancourt participó en una expedición naval desde Santo Domingo contra Vicente Gómez, organizada por el General Román Delgado Chalbaud, reclutando dominicanos y venezolanos. La inexperiencia náutica los hizo encallar en Barahona. Esa expedición era parte de un proyecto más grande y el 11 de agosto desembarcaron en Cumaná, Venezuela, más de 200 expedicionarios, que fueron rápidamente derrotados, perdiendo la vida en la acción el mismo General Román.
La contribución que iría desde Santo Domingo nunca salió de nuestras aguas territoriales. Encontradas armas en Barahona de la expedición abortada, el mismo Trujillo le ordenó a Betancourt marcharse del país, cuestión que hace en agosto de 1929. Justo en ese proceso Bosch escribe el artículo laudatorio hacia Betancourt y su folleto. Una primera señal del joven Bosch contra la postura del jefe militar dominicano.
Bosch señala que su contacto con Betancourt y con la poeta Magda Portal le ayudó en el inicio de su conciencia política. En esos tiempos en Perú había vuelto al poder Augusto B. Leguía, que gobernó dictatorialmente desde el año 1919 hasta el 1930, y llegó a Santo Domingo Magda Portal, una poeta peruana que recorría países de América denunciando a Leguía y su dictadura, y yo tuve varias entrevistas con ella, lo que tal vez, además de la relación con Betancourt, contribuyó a generar en mí preocupaciones políticas. Sin salir del país, a Bosch le llegó desde Venezuela y Perú ideas e inquietudes que tocarían su fibra política, más allá de la sensibilidad social que sus cuentos ya reflejaban.
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