El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, instó al Gobierno de Donald Trump no obligar a los haitianos a regresar a su empobrecida nación hasta que no se solucione el problema de seguridad.

"El resultado humanitario debería ser que esas personas no sean obligadas a volver a Haití hasta que resolvamos el problema de seguridad. Por supuesto, son haitianos; recibiremos de vuelta a todos esos ciudadanos», declaró a Christiane Amanpour.

La declaración cobra mayor urgencia en el contexto de la batalla legal que se libra en Washington, donde el miércoles, 29 de abril de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos escuchó los argumentos orales en los casos consolidados Mullin v. Doe y Trump v. Miot, que definirán si la administración Trump puede cancelar el Estatus de Protección Temporal (TPS) para aproximadamente 350.000 haitianos y 6.000 sirios.

La mayoría conservadora del tribunal parece inclinarse a favor del Gobierno, aunque el fallo definitivo se esperaría entre junio y julio de 2026.

La postura de Fils-Aimé no es retórica: responde a una realidad de seguridad que él mismo describió como crítica ante la comunidad internacional.

Tras una visita oficial a Washington del 19 al 24 de abril, el primer ministro regresó a Puerto Príncipe con compromisos de la Banco Mundial, el FMI y el BID para programas de «impacto rápido» en empleo y seguridad.

También se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio y con el secretario general de la ONU, António Guterres.

Sin embargo, la situación sobre el terreno sigue siendo alarmante. El enviado especial de la ONU, Carlos Ruiz Massieu, advirtió ante el Consejo de Seguridad el 23 de abril que Haití vive una «paradoja nacional»: una administración que reconstruye funciones del Estado mientras vastas zonas del país permanecen bajo control de pandillas.

La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), mandatada por el Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2025 con hasta 5.500 efectivos, opera en Puerto Príncipe, aunque analistas advierten que la seguridad por sí sola no alcanza para desmantelar estructuras criminales profundamente arraigadas en la gobernanza local.

En ese marco, la organización Frakka convocó a la población a movilizarse para exigir la renuncia del gobierno de Fils-Aimé, denunciando la falta de medidas concretas contra lo que califica de «inseguridad programada» desde que el primer ministro asumió el cargo en noviembre de 2024.

La República Dominicana registró un aumento del 22 % en sus exportaciones hacia Haití en el primer trimestre de 2026, lo que evidencia la interdependencia económica entre ambos países y la importancia de la estabilidad haitiana para toda la región.

La migración en América Latina será más compleja y difícil de predecir

La movilidad humana en América Latina y el Caribe se redefine ante múltiples crisis y se vuelve "más compleja y difícil de predecir", por el impacto de factores como el crimen organizado, los cambios económicos o nuevas políticas migratorias, advirtió este jueves la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de las Naciones Unidas.

El informe titulado 'Prospectiva Estratégica Multipaís para América Latina y el Caribe', alerta de que la migración en la región ya no responde a "patrones tradicionales".

En la actualidad, los flujos migratorios son "más diversos, multidireccionales y cambiantes, con nuevas rutas emergentes y una presión creciente sobre las zonas fronterizas y los centros urbanos", detalló en un comunicado.

La OIM señala de manera específica cinco factores determinantes que redefinirán el mapa migratorio latinoamericano en los próximos años: la violencia vinculada al crimen organizado y deterioro de la seguridad; nuevas realidades económicas; cambios en las políticas migratorias; el aumento de la migración inversa, los retornos y las deportaciones; así como la mayor exposición a los riesgos climáticos.

Ante este panorama cambiante, la directora regional adjunta de la OIM para América Latina y el Caribe, Ana Durán Salvatierra, destacó en un comunicado la importancia de que los países adopten estrategias proactivas.

“No se trata de predecir el futuro, sino de prepararnos para distintos escenarios posibles”, señaló.

“La anticipación es esencial para una gobernanza migratoria eficaz", añadió Durán, quien remarcó que "la migración seguirá evolucionando" y que, ante este reto, "la pregunta clave es si reaccionamos demasiado tarde o si nos preparamos con antelación”.

Según los datos revelados en la investigación, aproximadamente 78,7 millones de migrantes internacionales residen actualmente en la región, la mayoría en Estados Unidos.

Además, "solo en 2024 se registraron 14,5 millones de desplazamientos internos, principalmente debido a desastres", mientras que los movimientos forzados por la violencia y los conflictos "se duplicaron", alcanzando casi 1,5 millones, y más del 60 % de estos ocurrieron en Haití debido a los ataques de las pandillas.

La institución subraya también que la migración dentro de la propia región sigue siendo clave, destacando los continuos movimientos desde Venezuela, con alrededor de 6,9 millones de personas venezolanas viviendo en América Latina y el Caribe.

Así, el organismo de Naciones Unidas advierte que todas estas dinámicas interactúan y se retroalimentan, "generando un entorno migratorio más volátil y complejo, donde múltiples factores impulsan simultáneamente los movimientos de población".
decisiones mejor informadas, incorporando la anticipación en los procesos de planificación y preparación".

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