El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó este lunes la petición del Gobierno de Donald Trump para levantar el bloqueo judicial a nuevas restricciones sobre el voto por correo, una decisión que permite a los estados continuar, por ahora, con los procedimientos que ya utilizan para distribuir las papeletas de cara a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
El fallo supone un revés para Trump en un momento en que el voto por correo ya comenzó en algunos estados.
Alabama, Carolina del Norte y Wisconsin empezaron durante la última semana a enviar papeletas, mientras el nuevo sistema federal todavía no estaba operativo.
La decisión del Supremo no determina de manera definitiva si las nuevas restricciones son constitucionales. Lo que hizo la mayoría fue mantener vigente el bloqueo dictado por tribunales inferiores mientras continúa el proceso judicial.
El juez Brett Kavanaugh coincidió en que las nuevas reglas no deben aplicarse a las elecciones de noviembre, aunque dejó abierta la posibilidad de respaldar posteriormente la posición del Gobierno sobre la legalidad de las medidas.
Los jueces Samuel Alito y Clarence Thomas discreparon de la decisión.
¿Qué pretendía cambiar Trump?
La administración Trump buscaba modificar sustancialmente la forma en que se gestionan las papeletas enviadas por correo.
Las nuevas reglas del USPS establecían que los estados debían proporcionar listas de los votantes que recibirían papeletas y utilizar sobres aprobados por el Servicio Postal, con códigos de barras específicos.
El organismo federal podría negarse a distribuir las papeletas que no cumplieran esos requisitos.
El Gobierno ha defendido las medidas como una forma de combatir el fraude electoral. Sin embargo, las pruebas de fraude en el voto por correo son escasas.
La disputa también plantea una cuestión de fondo: hasta dónde puede llegar el Gobierno federal en la regulación de procedimientos electorales que tradicionalmente administran los estados.
Los tribunales han frenado el plan
La decisión del Supremo se produjo después de una cadena de fallos adversos para la administración Trump.
La jueza federal Indira Talwani, de Massachusetts, bloqueó el 4 de septiembre la aplicación de las nuevas reglas del Servicio Postal y concluyó que existían serios problemas constitucionales y que los estados no disponían de tiempo suficiente para modificar sus sistemas electorales antes de noviembre.
El Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito se negó posteriormente a suspender esa decisión.
El domingo, además, el juez federal Carl Nichols emitió otro bloqueo contra la normativa. Nichols, designado por Trump, determinó que algunas de las nuevas exigencias excedían la autoridad legal del Servicio Postal.
La sucesión de decisiones refleja la dimensión de la disputa: el Gobierno federal intenta introducir reglas nacionales sobre el manejo del voto por correo mientras los estados y grupos de derechos electorales sostienen que esos cambios afectan competencias estatales y podrían dificultar el ejercicio del sufragio.
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