Estudiantes de secundaria y universitarios volvieron a manifestarse en distintas ciudades de Francia este martes, en una jornada que reunió a decenas de miles de personas y evidenció la creciente incorporación de sindicatos, docentes y organizaciones políticas a un movimiento que busca respuestas al deterioro de las condiciones educativas y al alto coste de vida.
La movilización precede a una convocatoria nacional prevista para el sábado, cuya participación podría extenderse más allá del ámbito estudiantil, y no estuvo exenta de incidentes.
Según las cifras difundidas por el Ministerio del Interior, las manifestaciones reunieron a 161.500 personas, mientras que la coalición sindical juvenil elevó la participación a 480.000.
La activista sueca Greta Thunberg acudió por la mañana al instituto Paul-Eluard, en Saint-Denis, en las afueras de París, para expresar su respaldo a los jóvenes.
Su presencia coincidió con una jornada en la que las reivindicaciones educativas comenzaron a confluir de forma más visible con demandas laborales y sociales.
De las aulas a una protesta más amplia
Las movilizaciones, iniciadas el 17 de septiembre según el balance de la convocatoria, reclaman la renovación de los centros educativos, mejores condiciones de enseñanza, la incorporación de profesores y la eliminación de los mecanismos de selección vinculados a la plataforma de orientación universitaria Parcoursup.
Los estudiantes también exigen un plan de inversión de 10 mil millones de euros para los institutos.
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