El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció este jueves el envío de ayuda humanitaria a Venezuela y aprovechó la emergencia para exigirle al presidente Donald Trump que levante todas las sanciones y el bloqueo económico al país vecino impuesto durante el mandato del apresado expresidente Nicolás Maduro.
Petro argumentó que la combinación de un desastre natural de esta magnitud (sismos de 7,2 y 7,5 la víspera) con el aislamiento financiero podría incrementar significativamente el número de muertos.
La declaración llega mientras el balance oficial de víctimas por los terremotos del miércoles 24 de junio ya asciende a 188 fallecidos y más de 1.500 heridos, según confirmó la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez.
Colombia activa ayuda, pero enfrenta dificultades logísticas
En un mensaje difundido por sus redes sociales, Petro afirmó que su gobierno ha organizado envíos de equipos de búsqueda y rescate de personas, aunque reconoció que existen dificultades para aterrizar en territorio venezolano.
El principal aeropuerto del país, el Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a Caracas, cerró sus operaciones tras los sismos, lo que complica el ingreso de la ayuda internacional.
"Todo lo que se solicite y tengamos lo tendrán", aseguró el mandatario, quien subrayó el carácter de solidaridad histórica entre ambas naciones: "Colombia siempre ayudará a Venezuela y al revés".
Un llamado político en medio de la tragedia
Más allá de la solidaridad humanitaria, Petro utilizó el momento para lanzar un mensaje político directo a Washington. Sostuvo que la mayor parte de la ayuda que Venezuela necesita podría provenir del gobierno de Estados Unidos, y por eso instó a Trump a eliminar las restricciones económicas que pesan sobre Caracas.
"Si se junta el efecto de un enorme desastre natural como el sufrido por Venezuela con el bloqueo económico a un país, aumentará en muchos el número de muertos", advirtió Petro, en lo que constituye una de las declaraciones más directas de un jefe de Estado latinoamericano sobre las sanciones en el contexto de la emergencia.
El escenario: dos terremotos en 39 segundos
Los sismos que motivaron el pronunciamiento de Petro ocurrieron el miércoles 24 de junio a las 6:04 de la tarde, hora local. En menos de un minuto, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el centro-norte de Venezuela, con epicentro cercano a San Felipe, en el estado Yaracuy, a unos 280 kilómetros al oeste de Caracas.
El estado costero de La Guaira, donde viven cerca de medio millón de personas, fue declarado "zona de desastre".
Además de los 188 fallecidos, según cifras preliminares, hay más de 200 personas atrapadas bajo los escombros. La Guaira ya había sufrido una catástrofe similar en 1999, cuando un deslave dejó miles de muertos.
La respuesta de Trump: ayuda sí, sanciones no
La posición de Petro contrasta con la de Washington. Trump prometió ayuda humanitaria inmediata —equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia— a través de un mensaje en Truth Social en el que llamó a los venezolanos "nuestros nuevos y grandes amigos", en referencia al gobierno interino que Estados Unidos contribuyó a instalar en enero pasado.
Sin embargo, el secretario de Estado Marco Rubio no hizo mención alguna al levantamiento de sanciones.
El gobierno estadounidense mantiene un régimen de restricciones económicas que, según sus críticos, limita la capacidad del Estado venezolano para responder a emergencias de esta naturaleza.
La discusión sobre si las sanciones deben suspenderse en contextos de desastre no es nueva. La Federación Médica Venezolana ya había advertido, días antes del terremoto, que los hospitales del país carecen de insumos básicos y que los pacientes deben costear sus propios tratamientos, pese a que Estados Unidos había entregado 71 toneladas de medicamentos e insumos en meses anteriores, cuya distribución sigue siendo opaca.
La emergencia sísmica agudiza esa fragilidad estructural. Venezuela enfrenta ahora la reconstrucción de infraestructuras con un sistema hospitalario debilitado, un aeropuerto cerrado y un Estado cuya capacidad fiscal está limitada por años de sanciones y crisis económica.
El gobierno venezolano anunció la creación de un fondo de emergencia de 200 millones de dólares con recursos del FMI para atender la crisis.
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