La guerra contra ha recrudecido con denuncias de que Estados Unidos alcanzó este domingo uno de sus puntos más delicados desde la reanudación de las hostilidades, según denuncia de Teherán: la central nuclear en construcción de Darkhovin, en la provincia de Juzestán, lo que obligó al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a investigar.
Inicialmente, la OIEA descartó, por ahora, riesgo radiológico.
La Organización de Energía Atómica de Irán aseguró que el ataque ocurrió alrededor de las 03:39 hora local (00:00 GMT) y acusó a Washington de lanzar varios proyectiles contra el complejo, al que calificó como un símbolo del desarrollo científico del país. Las autoridades iraníes no informaron de víctimas ni precisaron los daños ocasionados.
El OIEA indicó que mantiene contacto con Teherán para recopilar información y recordó que Darkhovin se encuentra en las primeras etapas de construcción y que, durante la última inspección realizada por sus especialistas, no contenía material nuclear.
El organismo internacional reiteró su llamado a evitar acciones militares cerca de instalaciones relacionadas con la energía atómica, aunque señaló que el ataque denunciado no representa una amenaza inmediata de contaminación.
El director del OIEA, el argentino Rafael Grossi, reiteró su "llamado a la moderación" militar en las cercanías de todos los sitios nucleares que, en el caso de Irán, niega las acusaciones de querer hacerse con un arma nuclear, pero se mantiene inflexible sobre su derecho a desarrollar la energía atómica con fines civiles como la generación de energía.
Estados Unidos responde tras muerte de sus militares

La nueva ofensiva estadounidense ocurre después de que Washington informara la muerte este fin de semana de dos militares y la desaparición de otro tras ataques con misiles y drones atribuidos a Irán contra posiciones estadounidenses en Jordania.
En respuesta, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó una nueva oleada de bombardeos contra objetivos iraníes, incluidos centros militares, sistemas de vigilancia, depósitos de misiles e instalaciones vinculadas al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.
El Pentágono justificó las operaciones como una acción para castigar a las fuerzas iraníes responsables de los ataques contra tropas estadounidenses en la región.
Irán, por su parte, respondió con una nueva serie de ataques con misiles y drones contra aliados de Washington en Medio Oriente, especialmente Kuwait, Baréin y Jordania.
Las autoridades iraníes afirmaron haber atacado instalaciones militares utilizadas por Estados Unidos en esas naciones.
Crece la tensión en el estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales escenarios del conflicto. La vía marítima, por donde antes de la guerra transitaba cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, permanece prácticamente bloqueada debido a los enfrentamientos y las amenazas militares.
Los Guardianes de la Revolución iraní informaron este domingo que detuvieron cuatro embarcaciones que intentaban cruzar la zona sin autorización. Según Teherán, dos barcos sufrieron accidentes y quedaron inmovilizados, mientras otros dos abandonaron la ruta.
Kuwait denunció ataques contra una central eléctrica y una planta desalinizadora, lo que provocó incendios en algunas instalaciones. Baréin activó sus sistemas de defensa aérea y afirmó haber interceptado varios ataques iraníes. Jordania también reportó alertas aéreas y anunció la interceptación de misiles dirigidos contra su territorio.
Israel y Jordania informaron además que sus defensas interceptaron proyectiles lanzados hacia la zona de Áqaba, cerca del mar Rojo.
Un conflicto con consecuencias energéticas globales

La disputa por el control del estrecho de Ormuz mantiene bajo presión a los mercados internacionales debido al riesgo de interrupción prolongada del transporte petrolero. Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en la región, mientras Irán insiste en que tiene capacidad para controlar el tránsito marítimo en la zona.
La crisis amenaza con ampliar sus efectos más allá de Medio Oriente, especialmente sobre los precios del petróleo, los costos del transporte marítimo y la estabilidad económica mundial.
Balance de víctimas y nueva fase militar
Según cifras difundidas por autoridades iraníes, los ataques estadounidenses han dejado al menos 50 muertos y más de 500 heridos desde el reinicio de las operaciones militares. Estados Unidos reporta 16 militares fallecidos desde el comienzo de la guerra.
La confrontación actual se produce después de un primer ciclo de guerra iniciado el 28 de febrero y suspendido posteriormente mediante un alto el fuego. Sin embargo, las hostilidades se reanudaron el 7 de julio tras una serie de ataques relacionados con el tránsito marítimo en Ormuz y acusaciones mutuas de incumplimiento de acuerdos previos.
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