Una serie de ataques con misiles y drones de la República Islámica de Irán ha degradado gravemente al menos 13 bases militares estadounidenses en Medio Oriente, obligando a parte del personal a trasladarse a instalaciones temporales como hoteles y oficinas, informó The New York Times.
Según fuentes citadas por el diario neoyorquino, muchas de estas instalaciones, incluyendo bases en estados del Golfo como Kuwait, han quedado “prácticamente inhabitables” tras los impactos de la ofensiva iraní, lo que ha interrumpido logística y operaciones regulares y ha obligado a los militares a adoptar estructuras improvisadas para continuar su trabajo.
El reporte señala que los daños han afectado desde centros operativos hasta sistemas de radar y comunicaciones en zonas clave como Al Udeid Air Base en Qatar y la sede de la Quinta Flota en Baréin.
La ofensiva forma parte de una escalada mayor tras la campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes desde finales de febrero, que ha derivado en una guerra de largo alcance con consecuencias regionales e internacionales.
A pesar del impacto en sus bases, las fuerzas estadounidenses han continuado operaciones aéreas y mantienen una presencia reforzada en la región mediante el despliegue de tropas adicionales, sistemas de defensa y aviones de combate, según analistas consultados por el NYT.
El contexto de estos enfrentamientos incluye también esfuerzos diplomáticos y propuestas de cese al fuego, como el plan de paz de 15 puntos que Washington habría enviado a Teherán a través de intermediarios, aunque sin señales claras de progreso.
Los ataques iraníes reflejan una capacidad creciente para impactar objetivos militares distribuidos en varios países del Golfo y plantean interrogantes sobre la sostenibilidad de la estrategia militar estadounidense en la región.
Compartir esta nota