Durante la tarde y noche del miércoles, intensas lluvias y ráfagas de viento de hasta 60 millas por hora (aproximadamente 96 km/h) azotaron el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey. Según reportes meteorológicos, en algunos sectores se registraron más de dos pulgadas de lluvia en menos de una hora, y acumulados que superaron las seis pulgadas (más de 15 centímetros) en pocas horas.
El fenómeno, según diversos medios, afectó especialmente a los barrios de Brooklyn y Queens, donde las calles y avenidas se transformaron en verdaderos ríos.
En zonas como Queens Village, Jamaica, Hillside, Bushwick y Fresh Meadows, residentes reportaron que el agua cubría automóviles y dificultaba el tránsito tanto de peatones como de vehículos.
Impacto en la vida cotidiana y los servicios
El temporal obligó a miles de personas a modificar su rutina diaria. Más de 10.000 usuarios quedaron sin suministro eléctrico en distintos puntos de la ciudad, lo que complicó la respuesta ante los incidentes y el trabajo de los equipos de emergencia, que debieron restablecer servicios y despejar vías bajo condiciones adversas.
El sistema de transporte público fue uno de los más afectados. Varias carreteras y pasos a desnivel, como la autopista Jackie Robinson Parkway y la Long Island Expressway, debieron ser cerrados temporalmente por la acumulación de agua. El metro también sufrió interrupciones: la línea F fue suspendida parcialmente en Queens y las líneas E, M, R y J operaron con modificaciones y retrasos.
Videos difundidos en redes sociales mostraron escenas de automóviles sumergidos y personas refugiadas sobre los techos de sus vehículos. En al menos un caso, un ciudadano debió ingresar al agua para rescatar a un conductor atrapado.
Las autoridades escolares, por su parte, suspendieron actividades extracurriculares y recomendaron limitar los desplazamientos ante la persistencia de las lluvias y el riesgo de nuevas inundaciones.
Equipos de emergencia y mantenimiento continúan trabajando para recuperar la normalidad en los vecindarios afectados, restablecer el suministro eléctrico y garantizar la seguridad en las calles. Las autoridades mantienen la alerta ante la posibilidad de nuevas precipitaciones y advierten sobre el riesgo de desplazamientos innecesarios.
Si bien no se reportaron víctimas fatales al cierre de esta edición, los daños materiales son significativos y el restablecimiento total de los servicios podría demorar varios días.
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