El Departamento de Estado de Estados Unidos calificó este viernes como "superficiales" las reformas económicas anunciadas por el Gobierno cubano, al considerar que se trata de medidas limitadas y tardías que no modifican las bases del sistema económico de la isla.
La reacción de Washington coincidió con declaraciones de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente Raúl Castro, quien aseguró que Cuba "no representa la más mínima amenaza" para la seguridad nacional estadounidense y defendió la vía del diálogo entre ambos países.
La valoración oficial de Washington se produjo un día después de que las autoridades cubanas presentaran un paquete de reformas orientadas a flexibilizar algunos aspectos de la economía nacional.
Un portavoz del Departamento de Estado afirmó que las medidas constituyen "reformas económicas graduales" que son "modestas" y llegan "con gran retraso", por lo que las calificó como "señales de humo superficiales" del régimen cubano.
La declaración refleja el escepticismo de la administración estadounidense respecto a la capacidad de estos cambios para impulsar una transformación estructural de la economía de la isla, marcada por años de bajo crecimiento, escasez de bienes básicos y una profunda crisis financiera.
El nieto de Raúl Castro apuesta por una relación "civilizada" con Washington
Asegura que Cuba no representa una amenaza para EE. UU.
En paralelo, Raúl Guillermo Rodríguez Castro sostuvo en una entrevista concedida al medio internacional The National, de Emiratos Árabes Unidos, que Cuba "no representa la más mínima amenaza a los intereses y a la seguridad nacional de EE.UU.".
Aunque no ocupa cargos oficiales dentro del Gobierno cubano ni del Partido Comunista de Cuba, Rodríguez Castro ha adquirido visibilidad en los últimos meses por su presunto papel como interlocutor entre La Habana y Washington.
Durante la entrevista afirmó que el Gobierno revolucionario mantiene disposición para construir una relación basada en el respeto mutuo y la igualdad de condiciones.
"Continuamos ofreciendo esa relación civilizada, de respeto y en igualdad de condiciones, donde podamos discutir todos los asuntos que interesen a ambas partes y llegar a acuerdos en aquellos temas en los que exista una visión similar, respetando nuestras diferencias", expresó.
Critica las sanciones y defiende el diálogo
Rodríguez Castro señaló que resulta difícil avanzar en conversaciones bilaterales bajo un escenario marcado por sanciones económicas, amenazas y condicionamientos políticos.
Asimismo, afirmó que las autoridades cubanas no están dispuestas a someterse a ningún país y reiteró que el diálogo constituye el mejor camino para acercar posiciones entre La Habana y Washington.
Diversos analistas consideran que sus vínculos familiares con Raúl Castro y sus relaciones con estructuras estatales y empresariales vinculadas al poder le han otorgado una influencia significativa en un momento de elevada tensión entre ambos gobiernos.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos atraviesan uno de sus períodos más complejos desde el acercamiento diplomático impulsado durante la administración de Barack Obama.
Las sanciones económicas, las restricciones comerciales y las diferencias políticas continúan condicionando cualquier posibilidad de normalización, mientras la economía cubana enfrenta una de las crisis más profundas de las últimas décadas.
Las recientes reformas económicas anunciadas por La Habana buscan responder a parte de esa crisis, aunque diversos observadores consideran que su alcance sigue siendo limitado frente a los problemas estructurales que enfrenta el país.
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