Washington acusó este lunes al Gobierno cubano de haber desarrollado durante casi siete décadas una estrategia de espionaje, infiltración y subversión dentro de territorio estadounidense, en un informe del Departamento de Estado que profundiza el enfrentamiento histórico entre ambos países y coincide con una etapa de mayor presión de la administración de Donald Trump sobre La Habana.

El Departamento de Estado de Estados Unidos presentó un informe de 100 páginas en el que acusa a Cuba de haber construido una red de influencia política y espionaje dirigida contra Washington desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959.

De inmediato, el canciller cubano Bruno Rodríguez rechazó las imputaciones y afirmó que forman parte de una estrategia para justificar la continuidad de la presión económica y política contra la isla.

La Habana acusada de una estrategia de largo plazo

Departamento de Estado ahora acusa a Cuba de infiltrarse en las más altas esferas del gobierno de EEUU

El documento estadounidense sostiene que Cuba no buscó enfrentar a Estados Unidos mediante una confrontación militar convencional, sino a través de una estrategia prolongada basada en el espionaje, la infiltración, el establecimiento de alianzas políticas y el respaldo a movimientos revolucionarios.

El informe afirma que el Gobierno cubano logró penetrar instituciones estadounidenses y apoyar redes de activismo vinculadas a posiciones políticas de izquierda.

También acusa a La Habana de haber respaldado organizaciones consideradas por Washington como relacionadas con el terrorismo político.

El Departamento de Estado no anunció nuevas sanciones ni medidas inmediatas tras la publicación del documento, pero la ofensiva diplomática se produce en un momento en que la administración Trump ha endurecido su postura hacia Cuba y ha planteado la necesidad de cambios políticos en la isla.

Marco Rubio, el secretario de Estado estadounidense de origen cubano, ha defendido una línea más dura hacia La Habana y considera que las reformas económicas impulsadas recientemente por el Gobierno cubano no responden a las demandas de Washington.

Bruno Rodríguez responde y acusa a Washington de buscar una justificación

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez

El canciller cubano Bruno Rodríguez calificó el informe como una "falacia" y sostuvo que constituye un intento del secretario de Estado Marco Rubio de construir argumentos para mantener las sanciones contra Cuba.

"Forma parte de la construcción, por el secretario de Estado (Marco Rubio), de un pretexto para sostener su guerra económica cruel y criminal que castiga a cada familia cubana", escribió Rodríguez en la red social X.

El ministro cubano agregó que Estados Unidos busca justificar una eventual agresión militar contra la isla y responsabilizó a Washington por las dificultades económicas que atraviesa Cuba.

Las declaraciones de Rodríguez reflejan la posición histórica del Gobierno cubano, que atribuye buena parte de la crisis económica nacional al embargo estadounidense vigente desde la década de 1960, mientras sus críticos señalan también problemas internos de gestión, baja productividad y limitaciones del modelo económico estatal.

Casi siete décadas de confrontación

Estados Unidos ha impulsado sanciones económicas y operaciones encubiertas contra el Gobierno cubano desde el triunfo revolucionario de 1959, incluida la fallida invasión de Bahía de Cochinos en 1961. Cuba, por su parte, apoyó movimientos revolucionarios en América Latina y otras regiones durante la etapa de confrontación ideológica global.

El nuevo informe estadounidense retoma episodios de esa historia y los presenta como parte de una estrategia cubana de influencia internacional, mientras La Habana sostiene que Washington mantiene una política de hostilidad destinada a provocar un cambio de régimen.

La crisis energética y la ayuda humanitaria de Open Arms

Unos hombres transportan agua cerca de un panel solar en La Habana, el 6 de julio de 2026, durante un apagón general. Cuba sufrió ese día su tercer apagón nacional en lo que va de año, según informó la compañía eléctrica estatal. (Foto de YAMIL LAGE / AFP)

La disputa política ocurre mientras Cuba enfrenta una de sus peores crisis económicas en décadas, agravada por problemas de abastecimiento energético, escasez de productos básicos y frecuentes apagones.

En paralelo a la ofensiva diplomática estadounidense, la organización española Open Arms llegó a La Habana con equipos fotovoltaicos, suministros médicos y otros materiales destinados al hospital pediátrico Juan Manuel Márquez.

El director de la ONG, Óscar Camps, defendió la misión y afirmó que cualquier acción que permita salvar una vida está justificada. El cargamento incluye siete toneladas de ayuda humanitaria y equipos solares que, según la organización, buscan contribuir a mantener operativas áreas críticas del centro médico.

Camps criticó el bloqueo estadounidense contra Cuba, al que calificó de "inhumano", y sostuvo que las decisiones políticas no deberían impedir que un hospital tenga acceso a electricidad.

La iniciativa "Rumbo a Cuba", respaldada por más de 150 organizaciones sociales, sindicales y políticas, ha generado también debate sobre la situación cubana: sus impulsores denuncian los efectos del embargo estadounidense, mientras sectores opositores al Gobierno cubano cuestionan que la ayuda internacional no vaya acompañada de mayores exigencias de apertura política.

(CON INFORMACIONES DE LAS AGENCIAS EFE Y AFP)

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