Cuba avanzaba este martes de forma gradual en el restablecimiento de su sistema eléctrico nacional, tras el sexto apagón generalizado registrado en apenas año y medio, en un contexto marcado por la presión diplomática de Estados Unidos, que exige reformas económicas profundas al Gobierno de Miguel Díaz-Canel.
Un sistema eléctrico al borde del colapso
Siete de las 16 unidades de producción térmica del país ya estaban en funcionamiento al mediodía de este martes, según la última actualización del Ministerio de Energía y Minas (Minem). Entre las centrales que lograron sincronizarse nuevamente al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) figuran la Antonio Guiteras, en Matanzas (oeste), y la Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos (centro), dos de las principales generadoras de la isla.
El SEN quedó interconectado desde la provincia de Pinar del Río (extremo oeste) hasta Holguín (noreste), aunque los cortes de suministro continuaban siendo generalizados en amplias zonas del territorio. Tres provincias del extremo oriental —Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo— permanecían desconectadas del sistema y solo contaban con microsistemas activados para abastecer servicios vitales como hospitales, telecomunicaciones, suministro de agua y elaboración de alimentos.
En La Habana, donde se registraron los mayores avances, el servicio se había restablecido al 44,5 % de los clientes al mediodía, cifra que ascendió a cerca del 55 % caída la tarde, según la compañía estatal Unión Eléctrica (UNE). En la capital residen aproximadamente 1,7 millones de personas.
El apagón total se produjo el lunes a las 13:40 hora local (17:40 GMT) por causas aún no determinadas, cuando el SEN experimentó una desconexión completa.
"Vivir en este país es una agonía"
La situación energética ya era crítica antes de este nuevo colapso. La Habana sufría apagones de unas 15 horas diarias, mientras que en las provincias los cortes alcanzaban los dos días consecutivos. La generación de electricidad en Cuba depende de una red de ocho termoeléctricas envejecidas, algunas con más de 40 años de explotación, que padecen averías frecuentes o deben ser paralizadas para tareas de mantenimiento.
"Vivir en este país es una agonía", declaró a la AFP Rolando, un albañil de 55 años que prefirió no dar su apellido. "Si normalmente tienes cuatro o cinco horas de luz al día como máximo, pues no tienes vida, y si el apagón es general, pues claro que todo se complica", precisó.
Con 9,6 millones de habitantes, la isla acumula seis apagones generalizados y otros tantos parciales desde octubre de 2024, producto de la conjunción de un factor estructural —un sistema energético profundamente obsoleto— y un elemento coyuntural: el bloqueo petrolero iniciado en enero por Estados Unidos.
Washington aumenta la presión
En paralelo a la crisis energética, Estados Unidos intensificó este martes su presión sobre La Habana. El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó de insuficientes los anuncios realizados el lunes por el Gobierno cubano, que incluyeron la apertura a la inversión de la diáspora en sectores como la banca, la agricultura y las infraestructuras.
"Eso no va a arreglar las cosas", declaró Rubio ante periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, donde acompañaba al presidente Donald Trump durante la recepción del primer ministro irlandés, Michael Martin. "No son suficientemente drásticos", añadió en referencia a las medidas anunciadas por La Habana.
El Departamento de Estado señaló, en alusión a las protestas registradas en la isla, que "el pueblo cubano reclama servicios básicos, subsistencia y ser libre de la tiranía", y que "el régimen cubano debe respetar estos derechos fundamentales".
El lunes, Trump fue contundente al señalar que aspiraba al "honor de tomar Cuba". Consultado sobre los próximos pasos en relación con la isla, afirmó: "Están hablando con Marco [Rubio], y vamos a hacer algo pronto". Según The New York Times, la Administración Trump presiona para que Díaz-Canel abandone el poder.
La Habana responde: "Guerra económica despiadada"
La reacción del Gobierno cubano no se hizo esperar. "El Gobierno de Estados Unidos mantiene la guerra económica despiadada que niega a Cuba acceso a financiamientos, mercados, tecnología y combustibles, pero acusa al país de no saber manejar su economía", escribió en X el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, quien además denunció que Washington "se agarra de ese pretexto para amenazar con una agresión militar y la ambición de apoderarse" del país.
Simultáneamente, la subjefa de la misión de Cuba en Estados Unidos, Tanieris Diéguez, declaró a la AFP que ambos países "tienen muchas cosas que poner sobre la mesa", pero que ninguno debía exigir al otro que cambie su sistema político. "Nada relacionado con nuestro sistema político forma parte de las negociaciones", apuntó.
Protestas, sismo y una economía paralizada
La economía cubana se encuentra casi paralizada desde que la Administración Trump cortó en enero los envíos de petróleo desde Venezuela, principal proveedor de la isla, tras la captura de Nicolás Maduro, y amenazó con sanciones a otros países que le vendan combustible a La Habana.
La medida obligó al Gobierno de Díaz-Canel a adoptar disposiciones drásticas de ahorro, como la suspensión de la venta de diésel, el racionamiento de la gasolina y la reducción de algunos servicios de atención hospitalaria.
En los últimos días se registraron varias protestas, principalmente en La Habana. Una manifestación en Morón (centro) el viernes pasado derivó en un episodio de violencia y dejó cinco detenidos.
Además de la crisis energética y la tensión con Estados Unidos, los cubanos sufrieron un sobresalto este martes cuando un terremoto de magnitud 5,8 sacudió la costa a primera hora, aunque no dejó víctimas ni daños.
(CON INFORMACIONES DE LAS AGENCIAS EFE Y AFP)
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